El dolor se hacia insoportable dentro de la ingrávida negrura en la que me encontraba, inerte y superficial mire al horizonte imaginario y note como iba saliendo de aquel limbo oscuro poco a poco, dulce y plácidamente, emergiendo hacia la realidad.
Aquella noche me desperté lenta y pesadamente, eché un vistazo a la habitación mientras abría los ojos en busca de algo que no fuera una nebulosa tenebrosa, la estancia estaba oscura pero quedaba iluminada por la luz de la luna que entraba suavemente por la ventana, el sueño había terminado, me sentí feliz de estar a salvo, estiré el cuerpo todo lo que pude a lo ancho y largo de la cama ,- al fin la pesadilla se había acabado- pensé, intente darme la vuelta, pero mi cuerpo estaba tan dolorido que apenas podía respirar, tenia una explicación lógica a eso, me había pasado toda la noche corriendo en sueños de un lado a otro sin rumbo fijo, perseguida por algo terrorífico y devastador, y aunque no podía recordarlo con exactitud todavía podía sentir su poder sobre mi, cerré los ojos con fuerza y negué con la cabeza.
El sudor se iba enfriando y empezaba a calarme los huesos, temblando por el frio gire sobre mi misma, mire hacia el techo arropándome hasta las orejas con las mantas, al principio no caí, pero después de mirarlo durante un rato me di cuenta, el techo no me sonaba de nada, no lo había visto nunca, continué observándolo sin moverme -¿estaré soñando? me dije- era un techo alto con una lámpara de araña en el centro repleta de cristales blancos, las paredes eran tostadas y estaban decoradas con obras de arte a cada cual mas grande, repasé la habitación sin mover ni un solo músculo, justo enfrente de la cama había una gran chimenea de mármol blanco llena de brasas chispeantes, a sus pies una impresionante alfombra que cubría todo el espacio que nos separaba .
Me incorporé asustada, mi corazón latía bruscamente, con movimientos lentos, debido a un dolor punzante en las costillas, puse las piernas fuera de la cama e intente sentarme en el borde amarrándome al dosel de madera, definitivamente esa no era mi habitación. El zumbido en los oídos, debido al miedo empezó hacerse insoportable, intente recordar como había llegado hasta a allí, pero era inútil mi cerebro no estaba por la labor, recorrí el espacio nuevamente con la mirada, una vez tras otra en busca de alguna salida.
Una puerta robusta de color miel se entreveía al lado izquierdo de la gran habitación, solo tenia que rodear la cama y estaría fuera de allí, di un pequeño salto dispuesta a ponerme manos a la obra cuando un el dolor se hizo insoportable:
- ¡ayyy que dolor, para ya de moverte!!- las palabras se borraron en el silencio
el corazón golpeo fuertemente contra mi pecho, había escuchado una voz tan cerca de mi que era imposible no tocarla, me agazape a un lado de la cama y deje que mi cuerpo se deslizara hasta el suelo , me sentí como un ratón ante un águila real, indefensa y asustada, estuve en esa posición buen rato o eso me pareció, hasta que me llene de valor y fui irguiéndome lentamente mientras abría los ojos como platos.
- ¿Hay alguien ahí?- pregunte estirando el cuello para ver quien me estaba asediando.
La respuesta no se hizo esperar.
-estas sola , no hay nadie mas aquí.
-¿que?- Musité
mire a un lado estremecida.
-queee noo hayyy nadieee masss aquí, - repuso la voz, arrastrando las palabras, tan lentamente que parecía que hablábamos idiomas distintos.
Mas asustada que antes, por el hecho de que la voz que me hablaba no se reconocía a si misma como persona, e impulsada por no se que pensamiento me arrastre hasta la chimenea que coronaba la habitación como pude, cogí un atizador y me dispuse a batirme en duelo con quien fuera. Mirando de un lado a otro mientras intentaba incorporarme.
- No te acerques a mi- gruñí - ¿dime quien eres? , ¿que quieres de mi?- me temblaban las piernas por el pánico.
Busqué en mi cabeza todo lo que sabia sobre defensa personal que era francamente poco e intente ponerme en pie torpemente, aunque para mi sorpresa una vez levantada dejaron de dolerme los músculos y mis sentidos estaban mas agudos, podía oír ahora el ruido del agua, mientras rompía suavemente en la roca, la luz que antes me pareció tenue y plateada ahora asomaba ante mis ojos blanca como la nieve iluminando la habitación.
Di un paso hacia delante cogiendo el atizador como si fuera una espada - voy a salir de aquí, no intente detenerme- muy lentamente fui dando un paso tras otro con una mano pegada a la pared y la otra asiendo el atizador con fuerza ,- sé defensa personal y kajukembo- mentí, ¿pero que mas podía hacer? Estaba indefensa y sola en una casa que no conocía, no podría defenderme eternamente con un atizador de latón. De nuevo el silencio se rompió.
- ¿Artes marciales? ¿Kajukembo?-, la voz empezó a reír a carcajadas mientras yo volvía a miraba pasmada de un lado a otro, buscando en la oscuridad una posibilidad de salir al aire libre.
Mi intento de infundir miedo, había sido patético y quedaba bien claro que mentir no era lo mío. Abatida mire hacia abajo y vi como mi pijama estaba totalmente destrozado, , en ese momento recordé algo, un segundo o menos pero lo recordé, era mi madre, las lagrimas empezaron a caerme desconsoladamente, , jamás podría olvidar aquella cara, estaba cosiendo el bajo del vestido que iba a ponerme para el baile de fin de curso, pero el recuerdo se fue tan rápido como vino.
- !!!Basta!!! – chillé hacia el interior de la habitación, la risa se apagó de repente. Cogí con mas fuerza el atizador, como si fuera un palo de golf y lo balancee de lado a lado. Desde donde estaba podía ver claramente toda la estancia, parecía que era de día aunque no lo era, mis ojos estaban increíblemente agudos, ojee una y otra vez la sala, pero allí no había nadie, ¿ entonces? Me pregunte en silencio y ella volvió a romperlo,
- Estas sola ¿no lo ves? Que tengo que hacer para que des cuenta que yo soy yo… ósea tu, quiero decir que somos la misma persona.
El corazón latió una vez mas, fuertemente y se paro en seco, los oídos me zumbaron por el terror y caí al suelo sin vida.
Estaba en el suelo tendida con la cabeza hacia un lado, ¡gracias a dios no me he roto nada!!- Pensé-, sin moverme , afine el oído todo lo que pude, pero no escuché nada, ni si quiera el latir de mi corazón, ¿como era posible que no me latiera el corazón?, frenética me puse a buscarme el latido en el cuello y las muñecas rodando sobre mi propio cuerpo hasta quedarme boca arriba, pero nada no sonaba nada, ¡ohh dios mío!! solté un alarido que me hizo ponerme las manos en la boca –¿ que me esta pasando?, allí me que inmóvil sin saber que hacer con los ojos cerrados cuando de repente pun ... pun .. otra vez volvió a latir con fuerza, en ese momento la voz volvió, ya no estaba sola, ella estaba allí conmigo, no la había sentido mientras estaba tirada en el suelo sin palpitaciones, repetí la pregunta pero esta vez era para las dos. -¿qué nos esta pasando?- susurré entre gemidos.
- yo no tengo ni idea, estoy tan perdida como tu, pero una cosa si te digo, tenemos que salir de aquí lo antes posible. Me lo dice mi sexto sentido, esto no tiene buena pinta. Seguro que estamos raptadas y vete tu a saber que van hacer con nosotras, he visto muchas películas en las raptan a chicas y luego ya sabes .........- Mientras enumeraba una por una las cosas crueles que nos iban hacer mi paciencia se iba acabando, hasta que me saco al fin de mis casillas.
- quieres callarte,- la grite -, no se quien eres, ni lo que esta pasando, pero deja de hablar de una vez por todas, por dios que cosa mas pesada- Enfurruñada pegue un brinco y como por arte de magia estaba de pie, mi pijama estaba hecho jirones, sucio de barro seco y me faltaba al menos media pierna del pantalón, mire extrañada la pierna que quedaba desnuda, era blancas como el mármol, sentí un escalofrió al verla de este color tan inhumano, por que no es que yo lo diga, pero había cogido un precioso bronceado en la playa de Menorca hacía menos de un mes .
- - a mi también me gustaba mas el color de la playa- respondió la voz con melancolía,
- ¿que sabes tu del color que tenían?, no te conozco- rezongue
- pues lo se por que eran mis piernas antes de que tú, maldita intrusa me las quitaras y me dejaras sin ellas, ¿te vale así?- bufó
poniéndome en jarras contesté
- ¿Ahhh, si eran tuyas? Entonces como es que yo creo que eran mías, y también creo que aquí no hay mas intrusa que tu, veamos- vacile un momento - si tu eres la verdadera ¿cómo te llamas? ¿Donde vives? ¿Donde has estudiado?
- No....No lo se, no lo recuerdo. Musito -pero quizás tu si me lo puedas decir. Dijo desafiante.
- Ja!! Pues claro que puedo , yo .... esto.... me llamo –busque la respuesta desesperadamente. ¿quien era yo?, ¿por que no me acordaba de nada?. Yo......
- Lo ves tu tampoco te acuerdas solo te acuerdas de lo mismo que yo , de mi madre, de mi vestido del baile de fin de curso y del bronceado tan bonito que cogí en la playa.- Dijo triunfantemente con su voz cantarina
OH, dios mío ¡! – gemí desconcertada- allí estaba yo hablando conmigo misma, -somos la misma persona- susurré,- eso es imposible, no es posible, ¿no lo ves? Empecé a caminar torpemente, contradiciéndome a cada paso, mientras mi mente intentaba digerir lo que estaba pasando, ella era yo, siempre había sido yo, -¿Que nos ha pasado? -Dije al fin - ¿por que estamos aquí las dos?.-
-no hay mas ciego que el que no quiere ver- respondió la voz, si hubiera sido capaz de verla seguramente estaría poniendo los ojos en blanco.
Unos pasos rompieron nuestros pensamientos, se aproximaban a la puerta desde el exterior con un taconeo rápido y sutil , súbitamente volvió el silencio, como la calma antes de llegue la tempestad, nos quedamos en silencio expectantes mirando la puerta con el corazón encogido por el miedo, la cerradura rugió y una luz cegadora se fue aproximando lentamente. Paralizadas por el pánico torcimos la cabeza como el niño que mira un mecano, intentando encajar las piezas, una mujer entro en la sala, sonrió amablemente y nos tendió una mano, -
-Despierta!!! Que esta nos va hacer picadillo, tu no has leído hansel y gretel y la bruja que se los quería comer!!!-aulló.
Como por arte de magia otra vez, salte hacia atrás y me encarame a la chimenea como si fuera un gato, la cara de la señora no vario , pero al mía tenia que ser un poema, ¿cómo había hecho eso? Madre mía!! -¿Estas ahí? -Pregunte en silencio.
-no estoy de vacaciones Honolulu, pues claro que estoy aquí, subida a esta chimenea. replicó con tono burlón.
-Jamás había visto a nadie tan joven moverse de esa forma,- dijo al fin la mujer con asombro.- Querida tendrás que bajar de ahí tarde o temprano, la verdad es que yo tengo todo el tiempo del mundo para esperarte.- Una sonrisa bailoteo en sus labios mientras su cuerpo se balanceaba sutilmente. Aunque la luz me cegaba podía distinguir su silueta , la falda por debajo de las rodillas, se movía de adelante hacia atrás como si fuera a cámara lenta, también podía ver con bastante claridad, sus ojos achinados, el pelo recogido en un recio moño y su cara de porcelana.
Con un grácil y sencillo movimiento se aproximo a nosotras, - no voy hacerte daño, no al menos mas del que ya te han hecho, querida -añadió con un leve acento francés, del que antes, quizá por el miedo, no me había dado cuenta.
-salta encima de ella y vámonos a casa- ordenó mi compañera,
-cierra el pico – la exigí.
- No se acerque a mi, se lo advierto, no se que me esta pasando pero juro por dios que no me quedare quieta si intenta ponerme las manos encima,- me sentía agitada, un calor me recorría todo el cuerpo poniéndome en guardia para el ataque, inhale aire por nariz y llene mis pulmones insuflándome mas valor.
- – eso digo yo- dijo la voz-¿quien es esta para ......?
- no lo se y calla – la corte mentalmente. – en solo unos poco minutos había aprendido, que si la dejaba rienda suelta se pondría a enumerarme las catástrofes de las que íbamos a ser victimas, así que preferí zanjar el tema.
- he venido a por ti, querida, para ayudarte. si me dejas podré explicarte todo con mas detalle-dijo mientras dirigía la luz hacia mi.
Parecía increíble, pero no tenia miedo, al menos no el tipo de miedo que había sentido cuando escuche la voz por primera vez, mi cuerpo no reaccionaba como siempre, estaba distinto y mi mente también, lo veía todo mucho mas nítido, baje de la chimenea de un solo salto lento y banal y me dirigí a hacia ella sin temor,
- pero que haces, ¿estas loca? ¿No me dirás que vas hacer caso a esta mujer que no conocemos de nada?? Ay madre!! donde nos estamos metiendo, ¿tu no sabes que corremos peligro de muerte?. –refunfuño, pero no la hice caso, ni siquiera la mande callar como había hecho antes, di dos pasos mas y me pare en seco.
- muy bien- me envaré y alcé la barbilla- cuénteme lo que me pasa, ¿por que puedo verla incluso sin luz?, ¿porque puedo dar saltos de esta manera?, ¿porque estoy en una habitación que no es la mía? y ¿en una casa que no he visto en mi vida? ¿dónde está mi familia? y por supuesto explíqueme ¿porque escucho una voz en mi cabeza que no hace nada mas que quejarse todo el rato?.
La mujer se quedo pasmada cuando nombré la voz que escuchaba, pero reacciono casi al instante, quizás si yo no hubiera tenido este sentido tan agudo no me habría percatado de su asombro.
Bajó un poco la luz y pude verla claramente, no tendría más de cuarenta años, con un porte serio y antiguo, parecía que había salido de una película de los años veinte, su belleza era exagerada, tanto que quede sumida en la admiración de su hermosura durante un buen rato, sus ojos oscuros y misteriosos como la noche me interrogaban con benevolencia, el pelo negro hacía contraste con su piel marmórea y la daba un aspecto frió e intocable. En ese momento en el que yo estaba admirando su perfección estupefacta, dio un paso hacia atrás y dijo con voz suave sacándome de mi ensoñación,
- querida, tengo muchas cosas que explicarte y para eso necesitamos tiempo, hablaremos de todo ello cuando te hayas vestido- dijo repasando mi vestuario de arriba a bajo, -en este armario tienes todo lo que necesitas, -lo señaló mientras se caminaba hacia una de las paredes de la habitación, golpeo con la mano en un lado y se abrió una puerta, -aquí tienes el cuarto de baño, puedes utilizarlo para asearte, hay agua caliente y toallas limpias, una vez que hayas terminado vendré a buscarte.- sin mirarme se dirigió a la puerta por donde había entrado.
-Tengo hambre-dije sin saber por que.
-¿hambre?- se paro en el seco y se volvió hacia mi. -¿Como que tienes hambre? -Su voz sonaba confusa.
- yo también tengo hambre la verdad, creo que ayer no cenamos- dijo la voz.
- Es.. que ayer no cene- dije con recelo, ¿podría tomar un poco de leche? O¿ algún bollito? o ¿una galleta?......
- ¿un bollo? -ahh hambre - dijo la señora, -claro, ahora te prepararemos algo, no se muy bien lo que habrá, pero si no saldremos a buscarlo, vístete, dentro de un rato vendré a por ti.
La puerta se cerro tras ella y el silencio volvió a sacudirnos a las dos.
- que no tiene comida!!!! Te lo avisé, esto va ser una secta diabólica que solo comen humanos y por eso no tienen ni bollos, ni leche, ni pan, ni nada parecido, ahhh!! si se me olvidaba nos tienen a nosotras para hacernos a la parrilla. - siseó
- Calla de una vez,- la ordené –la verdad es que se ha quedado bastante alucinada por una galleta - continúe. -bueno ¿que le vamos hacer?- y me dirigí despreocupadamente al armario donde podría encontrar ropa decente.
- No pensaras quedarte aquí ¿verdad?-insistió
- pues claro que nos quedamos. -Conteste
- ¿es que tu no tienes conocimiento? -replicó
- mas que tu, a ver lista ¿sabes donde estamos?, No sabemos nada, ni donde está nuestra casa, que supongo que tiene que estar lejos por que puedo escuchar el mar y en Madrid no hay mar que yo sepa, no tenemos dinero, ni comida y estamos las dos solas, así que dime tan lista que eres que podemos hacer mejor que quedarnos y que nos den algunas repuestas, yo no se tu, pero yo estoy rara, has visto lo de la chimenea y también escuchas y ves como yo, así que nos quedamos no hay mas que hablar. -Concluí.
- Pues vale pero no esperes que este pegando saltos de alegría, simplemente me parece una pésima idea, podríamos salir de aquí, y pedir ayuda de alguna forma , escúchame Ada por favor.
- Mi corazón volvió a palpitar rápidamente, ¿como me has llamado?- musite -¿como me has llamado? siseé.
- Ada, te he llamado Ada ese es tu nombre y el mío, lo acabo de recordar.
- Me quede sin aliento al escuchar mi propio nombre, lo había olvidado, - es cierto-susurre – Ada Sweet.- Me quede paralizada, cuando otro recuerdo vino a mi mente.
- Toc, toc!! Hola, ¿hay alguien ahí?!, despierta!! ¿Pero que te pasa?, estas peor de lo que creía, se puede saber que haces quieta como un pasmarote.
- -Shhhh, - gruñí
No estaba así por el nombre, sino porque había recordado algo, algo que me había dejado paralizada, ese algo que entro por la ventana mientras dormía, ese algo de cara nívea y ojos negros llenos de maldad, mi pesadilla era más real a cada segundo, sabía que había escapado, lo sabía, había corrido por las calles hasta caer desfallecida, pero quizás él me encontró, no podía recordarlo, por más que intentaba buscarlo desesperadamente en mi memoria, no lo encontraba, al final el desaliento me pudo y rompí a llorar .
- Ada es un nombre precioso, no sé por qué te pones así, a mi me gusta bastante, lo prefiero a llamarme Jennifer o Jane o Carolina o…..
- calla por favor- gemí entre lagrimas.- acabo de recordar algo, le he visto persiguiéndome, mientras yo corría para que no me cogiera, pero creo que no lo conseguí..
- dirás que no lo conseguimos, porque esto es cosa de las dos.- Murmuro- pero no llores por favor, ya veremos cómo salimos de esta.
- no estoy llorando- dije mientras me jugaba las lagrimas,
- ¿sabes? – dijo queriendo desviar mi atención- tienes razón, tenemos que saber más cosas sobre todo lo que no ha pasado, estoy segura que podemos hacerlo, si estamos unidas no podrán con nosotras, ¿vale?, venga, vamos al lavabo y miremos que podemos ponernos para estar un poco mas decentes.
Mientras salía de mi estado shock repentino un millón de preguntas iban haciendo cola para ser contestadas en mi fuero interno, caminé despacio hacia el armario, lo abrí y mire dentro totalmente hipnotizada, cogí unos pantalones vaqueros un par de tallas más grandes, una camiseta blanca y un jersey azul gigante, cuando lo olí, note un suave olor marino, volví a olerlo hasta que inundo todo mi cuerpo, sorbí nuevamente y me fui al baño totalmente abatida, no podía quitarme esos ojos de la cabeza ni responder a las preguntas que podrían salvarme la vida, primero no me acordaba de nada, segundo no sabia donde estaba ni como había llegado allí y por ultimo y mas peligroso estaba dejando mi existencia en manos de una mujer tan inhumana como misteriosa.
Todos mis pensamientos quedaron a un lado, cuando vi el lujo que destilaba aquel lugar, la bañera estaba en el centro de la sala llena de toallas blancas dobladas con exquisitez, los grifos eran dorados y los espejos cubrían todas las paredes excepto una donde había un gran ventanal, mire atreves de él y vi como la luna bañaba el agua mansa en el horizonte, me fui hacia la bañera y abrí el agua caliente, me dispuse a llenarla hasta los topes, mientras me miraba en uno de los espejos, estaba tan pálida que casi no me recocí al principio, el pelo me caía hacia un lado echo una maraña oscura que contrastaba con la piel blanca de mi cuerpo, tenia los ojos hundidos, enmarcados por unas ojeras moradas, ¡que espanto! gemí – metí la mano en el agua y note como el calor me reconfortaba, sumergí mi cuerpo totalmente en el agua cálida y mi mente se quedo en blanco hasta que ella hablo.
- Hummm , que a gusto, necesitaba un baño. -Susurró
-Yo también lo necesitaba- respondí , y ahí se termino nuestra conversación, nos relajamos las dos lo suficiente como para estar en silencio un buen rato.
Capitulo 2
Llevaba cinco minutos sentada en la cama, recordando la pesadilla una y otra vez, mi vestimenta era mas estrafalaria de lo que me hubiera imaginado, el jersey me quedaba extremadamente grande y aunque le di dos vueltas a las mangas seguía sin verme las manos, el pelo me caía por la espalda mojado y tenía el estomago totalmente encogido por el hambre, estaba segura que todo lo que estaba pasando tenia que ver con él sueño pero por más que intentaba recordar, solo unas cuantas imágenes se repetían en bucle hasta el infinito.
Empezaba a amanecer cuando escuche los pasos por el pasillo, la puerta volvió a gruñir y esta vez la mujer entro sin candil con el que deslumbrarme, en su lugar llevaba una bandeja con panecillos, mermelada, queso, un gran vaso de leche y una manzana. Nuevamente recorrió la distancia que nos separaba con un movimiento grácil y se paro a un metro de mi,
- toma querida , puedes comer lo que desees, espero que sea de tu agrado- dijo con una voz encantadora .
Puso la bandeja en una mesa auxiliar y me señalo con la mano para que me sentará. Lo hice obedientemente, estaba exhausta y sin fuerzas para seguir luchando, de repente me percaté, desde que me metí en la bañera no había vuelto a escuchar a mi compañera, ¿quizás se había ido? , aunque sería demasiado bueno para ser verdad tenia que confírmalo y pregunte en silencio,
- ¿donde estas?
- come y calla, tengo un hambre que me muero, no te distraigas ahora, tu engulle todo lo puedas que ya hablaremos luego- exigió
“ya decia yo “ pensé y no pude evitar sonreír, empezaba a gustarme yo misma, la señora me miro y asintió con la satisfacción del trabajo bien hecho.
Comí y comí casi hasta reventar, todo a tropel sin descanso, incluso con la boca llena de pan tragaba la leche a granel, -que malo es el hambre!! -Se burlo la voz mientras yo hacia caso omiso. Por ultimo me comí la manzana, fresca y tersa aunque con un sabor, un tanto extraño que se iba tornando amargo y rancio a la vez, escupí el trozo que estaba saboreando, y miré a la señora con cara de asco, ella sonreía sin quitarme la vista de encima.
El corazón empezó a bombear de nuevo agitadamente, el pánico me había dejado nuevamente paralizada mirando los ojos impenetrables de la mujer que estaba frente a mi.
- te lo dije, nos han envenenado, mira que lo dije, seguro que tienen la parrilla preparada ya para...
-querida ¿Qué pasa? ¿No te gusta la manzana?- dijo con voz irónica.
-¿qué me ha puesto en la manzana? ¿Veneno?- aullé estremecida.
- sabía que no me equivocaba, ahh bueno si!!, me equivoque de cuento, porque esto se va pareciendo al de blanca nieves.- murmuró la voz.
- querida, si quisiera matarte no estaría aquí, dándote comida, ropa y un sitio seguro donde alojarte, si quisiera que murieras, cosa que es bastante complicada, te hubiera dejado donde te encontramos,- dijo con voz dulce.
-¡ja y voy yo me lo creo!!- replicó la voz.
La mujer me miró solícitamente.
- puedo asegurarte que no te voy a matarte y menos con una manzana, lo que te ocurre es algo normal pero tendrás que ser paciente para poder entender todo lo que te está pasando y lo que te pasara de aquí a unos días- añadió mientras se sentaba a mi lado – ahora bajaremos a reunirnos con los ancianos y te explicaremos todo lo que ha ocurrido.
- pero es que yo…- vacilé- yo quiero irme a mi casa- susurré mientras las lagrimas empezaban a asomar- no quiero a ver a nadie más, estoy cansada y quiero ver a mis padres, ellos estarán preocupados por mí, ¿no lo entiende?. Exclame suplicante.
Parpadeo lentamente y sonrió mostrando unas arrugas en los bordes de los ojos y las comisuras de los labios.
-Claro que lo entiendo, pero no es tan fácil, hay cosas que debes saber antes de macharte, no te retendremos en contra de tu voluntad, si luego sigues deseando irte, te ayudaremos para que así sea- me miró a los ojos y se levanto perezosamente- por cierto, no nos hemos presentado, yo soy Marta Eifield y ¿tú eres?, el silencio se prolongo durante un minuto y sin bajar la mano que me tendía, continuo diciendo-¿lo recuerdas verdad?-.
Asentí con la cabeza despacio, la di la mano desganada y conteste- si, lo recuerdo, soy Ada Sweet, vivo con mis padres en Madrid, pero no recuerdo nada mas, bueno algunas cosas, como flashes de una pesadilla que tuve ayer, recuerdo a mi madre, la playa de menorca y mi vestido de fin de curso- dije mientras me miraba las manos .
Ella me cogió una de las manos suavemente y dijo:
-muy bien señorita Ada Sweet bajemos a hablar con los ancianos, ¿preparada?- me preguntó mostrándome de nuevo una sonrisa.
- si- musité, descorazonada
Al mismo tiempo que me ponía en pie, cada detalle se iba quedando en mi retina, como si no fuera a volver a esa habitación nunca mas, ahora que era de día, se veía mucho mas lujosa y confortable, me daba pena despedirme de ella, supongo que allí me sentía mas segura que en ningún otro lugar, aparte claro está, que en mi propia casa, mire de soslayo hacia la chimenea donde estaba la única defensa que había tenido en todo este tiempo, el atizador de latón, que seguía tirado en la alfombra, me dieron ganas de correr hacia el y cogerlo pero ya era demasiado tarde, la puerta se estaba cerrando a mis espaldas y se habría ante mi un gigantesco pasillo de mármol travertino.
- yo también estoy preparada, a ver que nos quieren contar los vejestorios…..
- Chitón- la ordené.
Guiada por la mujer que sostenía mi mano firmemente y sin perder la sensación de terror, fui dando pasos pequeños y lentos como si acabara de aprender a caminar, la consternación hacia lo que nos deparaba en el futuro hacía que el corazón latiera ferozmente en mi pecho, todos mis sentidos se agudizaron de nuevo, sorprendida escuche los rumores que provenían del piso de abajo, que cada vez se hacían mas cercanos y comprensibles, dos voces femeninas hablaban sobre el conclave de los ancianos, mientas una voz masculina respondía que el culpable de dicha reunión ya no era un secreto, que todos sabían que Marcus era el responsable. Las voces se mezclaban con las guitarras enloquecidas de ac/dc , el cliqueteo de un teclado de ordenador y una película antigua de vaqueros.
Centre todos mis instintos en eso hasta que me di cuenta donde estaba, el pasillo era largo y frío, tan ancho que se podría hacer un salón de baile cada pocos metros, las puertas ornamentadas de color caramelo endulzaban el gélido blanco del mármol, entretanto llegamos al final del pasillo y me encontré de cara con una escalera de caracol monumental desde donde se podía ver el recibidor de la mansión, tan amplio y despejado como medio campo de fútbol, desde donde partían dos inmensos pasillos transversales, la luz del sol entraba por las vidrieras que colmaban las paredes de forma sutil y apagada, convirtiendo el espacio en un lugar oscuro y poco acogedor, fuimos bajando poco a poco hasta llegar al ultimo escalón, donde sin saber por que me paré impulsivamente.
- ¿estas segura de lo que estamos haciendo?- susurro la voz
- ya no hay vuelta atrás- la respondí,
Un escalofrió recorrió con fuerza mi cuerpo, mientras la mujer que en ese momento se volvía hacia mi, asió mi manos con mas fuerza y dejo relucir su dentadura en una pletórica sonrisa.
Nos dirigimos hacia el lado derecho del recibidor donde una inmensa puerta de cuatro metros de alto y dos de ancho nos atraía hacia ella , deje que la mujer se adelantara a mi paso y me escondí como pude tras su figura, la calidez de la casa brillaba por su ausencia y esto hacia que mi miedo aumentara a cada paso, ni un solo cuadro colgado en las blancas paredes, ni la chimenea encendida, ni alfombras, ni lujos, ósea ni nada de nada que no fuera una mesa rara de color caoba en forma de astas de molino, unas sillas de terciopelo rojo con respaldos tan altos como yo y un reloj de pared que se alzaba hasta la mitad de la tabique, dejando discurrir su tic tac ronco y etéreo, al contrario de la habitación donde había estado dormida esto parecía estar en terreno de nadie.
Cuatro caras marmóreas miraban desde la mesa sin perder detalle, sentía sus ojos negros fijos en mi, traspasando a mi protectora y vislumbrando en lo mas intimo de mi ser.
- ¿estas bien?- pregunté mentalmente
- no, no estoy bien , quiero salir de aquí, esto no me gusta nada.
Empezábamos a estar irremediablemente asustadas, ella era parte de mi y su miedo junto con el mío, nos hacia una persona desesperada , una persona apunto de enloquecer y morir quizás en el intento de salir con vida.
De repente una silla chirrió sin movimiento aparente seguida de una voz ardua que dijo
- marta déjanos verla
- claro que si – respondió la mujer- aquí está,
se giró y con un movimiento supersónico se coloco detrás de mi poniendo sus frías manos en mis hombros,
- les presento a Ada Sweet- continuo la mujer
uno de los hombres se levanto de la silla sin hacer el mas mínimo esfuerzo, caminó despacio hacia nosotras, mirándome de arriba a bajo y rompió a reír sin mas ni mas,
-¿esta es la muchacha que nos ha traído de cabeza todo este tiempo? Por favor – dijo con desdén.
Vale que yo no era una TOP model, que no pasaba del 1,65, que era delgada y poca cosa y que jamás hubiera podido ganar un concurso de belleza, pero tampoco era como para burlarse de mi de esa manera, sin poder remediarlo me puse roja como un tomate y en fuero interno la voz volvió.
- que se ha creído este chimpancé? El se ha mirado a un espejo? pero bueno!! eso no me lo dice en la calle- siseo
- si lupus esta es la muchacha,- dijo marta sujetándome con fuerza- no hace falta que te recuerde como te encontramos a ti y lo que pensamos todos la primera vez que te vimos, sé que puedes ser por una vez y sin que sirva de precedente mas cortes y afable con esta señorita- continuo- supongo que si hubiera podido elegir no estaríamos aquí en este momento. -Concluyo fríamente.
El hombre volvió a su sitio sin hacer ningún otro comentario mientras que a la par otro de los individuos alzo la voz
- por favor marta tráela aquí quiero verla mejor- dijo con amabilidad
Marta me fue empujando ligeramente hasta llegar a los pies de un hombre de unos cuarenta años, vestido en su totalidad de negro, su belleza era inimitable, de rasgos romos, pelo zaino y unos ojos negros ausentes de vida.
- hola ada- dijo estirado el cuello- ¿sabes por que estas aquí?
- No – respondí inmediatamente
- Estas aquí desde hace un par semanas. Dijo el hombre
El silencio inundó todo la casa, era extraño, desde que salí de la habitación siempre había tenido una ligera compañía de ruido y conversaciones que en este momento se habían disipado súbitamente.
- Unas semanas?- repliqué confundida
- Si, lo que tenemos que decirte no es algo fácil, - el hombre alzo la vista y note como me atravesaba su mirada.
- Carlo no te andes por las ramas- dijo el hombre que me había enfurecido al reírse de mi.
- Lupus déjame obrar a mi manera,- dijo mirándole fijamente- pues tu tendrás también tu oportunidad de echarlo todo a perder en cuanto Marcus se entere de donde está.
Con estas palabras fulmino al otro individuo que se quedo mirándome fijamente mientras Carlo apretaba la mandíbula dejando entrever la tensión del momento, en ese estado de sock en que me encontraba , note como me iba haciendo mas pequeña a medida que iba intuyendo la realidad de lo que me pasaba, ahora empezaba a hacerse realidad mi pesadilla . Por fin después del largo silencio, Carlo se puso en pie y camino gentilmente alrededor de la mesa mirando al suelo con las manos entrelazadas en la espalda ,alzo la cabeza y dijo
-recuerdas algo después de despertar?
Dude un momento, y conteste con aplomo
-si, recuerdo cosas sueltas, pero tengo que irme, no puedo permanecer mas tiempo aquí, mis padres me estarán buscando desesperadamente, dos semanas es demasiado tiempo, yo pensaba que solo había pasado una noche- respondí suplicante- por favor tengo que ir con ellos , no puedo estar mas tiempo aquí, suéltenme si es por dinero mi padre les pagara lo que sea- las lagrimas y la ira empezaban a hacerse conmigo - por favor se lo suplico- caí de rodillas al suelo llorando desconsoladamente.
-ada no te derrumbes, no les des lo que quieren, no ves lo contentos que están viéndote llorar, no lo hagas por favor, saldremos de aquí, te lo juro- susurro la voz.
Mire entonces a lupus y vi en su cara la satisfacción a la que se ella refería, sonría en una mueca abstracta de si mismo,
Carlo se acuclillo a mi lado y susurro en mi oído unas palabras, que jamás por muchos años que pasen podré olvidar.
-Tus padres han muerto, Ada.
El corazón latió locamente, sin riendas para poder sujetarlo, mientras las lagrimas seguían su camino sin esperanza, volvió a repetirse en mi cabeza una y otra vez la frase “tus padres han muerto, ada”, “tus padres han muerto, ada”.
Ella lloraba aun mas que yo, podía sentir su dolor, nuestro dolor solo nuestro, y en ese momento algo hizo que me pusiera en pie de repente , me agazapé contra la pared y sisee como no sabia que era capaz de hacerlo, enseñe la dentadura a unos y a otros sin saber donde estaban, no los veía, solo distinguía borrones negros, que se deslizaban a mi alrededor, cogí impulso y salte por encima de la mesa sin esfuerzo, la rabia salía por los poros de mi piel, mientras gritaba
- asesinos, devolverme a mis padres, asesinos, os matare, os juro que os matare a cada uno de vosotros.
No se como, pero estaba fuera de la gran sala, corriendo hacia la puerta, corrí y corrí como en el sueño, cada vez mas exhausta y a la vez mas poderosa, escuche vagamente la voz de Carlo que decía :
- dejarla sola, necesita tiempo.
Mientras Marta le gritaba con desesperación:
- si sale de aquí sabes que morirá- aulló
- sí, si es su destino, que así sea- respondió Carlo fríamente
después de escuchar que mis padres estaban muertos, que me importaba morir yo también, lo necesitaba, lo ansiaba, la muerte era lo único que curaría esta herida y corrí hacia la luz sin mirar atrás.
Cuando salí al exterior de la casa note como el sol que estaba en su punto álgido, me quemaba como si fueran esquirlas de fuego penetrando en la piel, la claridad apenas me dejaba distinguir nada y aunque intentaba seguir con mi huida, me era imposible continuar , las piernas me pesaban y no era capaz de levantar los pies del suelo,
- ada sigue no te pares ahora, ¿qué es lo que nos pasa?- preguntó
- no puedo seguir, no puedo respirar, el sol me quema la piel y los ojos, no puedo seguir...... tambaleándome logre llegar a la sombra de un gran nogal, aunque seguía ardiendo por fuera, sentía recuperar las fuerzas justo antes de caer desfallecida.
Capitulo 3
Cuando abrí los ojos, sentí como unos brazo me alzaban y apretaban contra su pecho, el dolor del quemazón no había desaparecido del todo, pero me encontraba mejor, el olor marino que desprendía aquel cuerpo duro como la roca, me recordó a la habitación en la que había despertado y la ropa que llevaba puesta, me hizo sentirme segura al menos unos segundos, en los que la imagen de mi madre no dejaba de aparecer en mi cabeza con mi vestido de fin curso en las manos, aspiré con énfasis su aroma intentando sentirme reconfortada, aunque no lo logre, había sido una noticia que nos había hundido a las dos, no teníamos fuerzas, deseaba estar muerta yo también para no tener este sufrimiento, los echaba de menos, quería verlos una vez mas, decirles que les quería, que no podía vivir sin ellos, quería verlos, abrazarlos, besarlos, pero eso ya era imposible, estaba llorando de nuevo mientras agarraba la camisa del hombre que me sostenía, apreté la cabeza contra su hombro y volví a perder la conciencia.
El dolor del alma era indomable, ella y yo , yo y ella danzábamos nuevamente en aquel limbo negro donde no había ni espacio, ni tiempo, solo nostras abrazadas la una a la otra en nuestra desesperación, en nuestro llanto.
En aquella dilatada oscuridad en la que nos encontrábamos, una luz empezaba a encajar desde un rincón, suavemente iba dispersándose por todo el espacio iluminándonos, no era una luz cegadora, sino una fosforescencia cálida que nos envolvía, :
- ada – dijo la luz,- no tengas miedo cariño-era la voz de mi madre, al escucharla todo mi cuerpo se estremeció, -estamos bien, ahora solo sufrimos por ti, por tu dolor, nos gustaría tanto que pudieras cerrar la herida, no soportamos verte así, es demasiado para nosotros, quiero que sepas que tu padre y yo estamos bien, debes resistir, tienes que ser fuerte para lo que te espera cariño, no es un camino fácil y no llores por favor, -
- no, mama, no lloro- musité.
- Si lo haces amor, pero tienes que dejar el dolor a un lado, antes de que sea demasiado tarde, -dijo con tono maternal- tu padre y yo estamos haciendo un gran esfuerzo por estar aquí ahora, no deberíamos ponernos en contacto contigo, pero aun así tenemos decirte una cosa importante, muchas criaturas te persiguen por lo que llegaras a ser algún día, tendrás que luchar tu sola, no confíes en nadie, lucha contra ellas con todas tus fuerzas y no dejes que se apropien de la cruz de ópalo - el eco desapareció.
- Mama no te vayas te quiero tanto, mama, papá os quiero no os vayáis por favor por favor no me dejéis aquí sola,
- no estarás sola nunca mas, mi pequeña- dijo mi padre- haz caso a tu madre cierra esta herida que solo te hace mas vulnerable y busca el camino de la salvación, siempre que nos necesites estaremos aquí, ada hija mía, busca tu destino, búscalo- y las palabras se diluyeron pesadamente en el infinito.....
Desperté sobresaltada en la misma habitación de la otra vez, los ojos me escocían y el corazón me dolía tanto que no podía respirar, las lagrimas no habían dejado de caer y las tenia resecas por toda la cara, al incorporarme sentí como ella estaba conmigo:
- tas ahí?
- Si si claro que estoy, dios mío ada no lo puedo creer ¿qué... que ha sido eso?,-inquirió atónita
-Yo tampoco puedo creerlo- susurré- ¿ha sido un sueño? Conteste igual de atónita que ella
- Yo creo que no, creo que eran ellos de verdad, que no quieren que suframos mas su perdida y además nos estaban avisando de algo.
- si, pero de que, ¿que camino tenemos que buscar? ¿a que se referían con lo de la cruz de ópalo?, además no es tan fácil no sufrir por ellos, es algo que no podemos elegir.- resople mientras me limpiaba los moquillos con la manga del camisón.
- Si, lo se, yo también siento lo mismo, los echo de menos pero tenemos que ser fuertes, ya oíste a mamá,
- Lo se- musité abatida
La puerta se abrió sin previo aviso y apareció una muchacha alta y delgada con el pelo rojo recogido en una coleta perfecta que dejaba bailar los mechones largos a través de su espalda, me miro y dijo.
- hola!!- con una voz cantarina, mientras se deslizaba suavemente hacia mi, sin darme tiempo a contestar- tu debes de ser Ada, verdad?,
- si , -logre decir mientras intentaba tragarme las lagrimas.
- he oído hablar de ti mucho en estos días, ya sabes..... por todo lo que ha pasado,- dijo mirándome con dureza, mientras su perfecta figura embutida en unos ajustados pantalones vaqueros recorría el espacio entre nosotras en un pispas.
- pues no , no lo se- le devolví la mirada desafiantemente, ya había tenido bastante dolor, por un día, estaba cansada, asustada y lógicamente dolida por la perdida de mis padres.
- ahh no te han contado nada?- siguió hablándome, mientras se dirigía al final de la habitación y recorría con un dedo largo y fino el borde de la chimenea- pues entonces no seré yo quien te lo cuente.- replico y sus ojos envenenados se clavaron en los míos de improviso,
esa mirada ya no era desconocida para mi, la había visto con anterioridad en los ojos negros de Carlo, mantuve el contacto visual todo lo pude para no perder ni uno solo de sus movimientos gráciles y meteóricos.
- seguramente no tengas nada nuevo contarme- resople con indignación
- Seguramente si lo tenga, pero vayamos por partes- bajo los ojos y el peso de su mirada disminuyó liberando mi cuerpo- ahora vendrá la señora Eifield, ya la conociste el otro día..
- El otro día? Pero cuanto tiempo ha pasado desde que desperté aquí?... dije confusa
- Pues yo creo que llevas aquí unos cuatro días, recuperándote de tu exposición,- giro sobre si misma y continuo- a quien se le ocurriría tal cosa?, pero tu eres especial verdad?- volvió a intimidarme con su mirada frívola y letal
- no se a que te refieres- solté de inmediato- pero si tu no quieres contarme nada y yo se menos, ya me dirás que hacemos aquí dando vueltas a lo mismo,- me di la vuelta como si cualquier cosa y continué de espaldas a ella - Yo que tu esperaría a que la señora Eifield me dijera lo sea que me tiene que decirme y luego ya comentamos para estar las dos al mismo nivel. -Concluí con frialdad
- Jajá toma esa pelirroja de bote!!! Ahora que!!!!!- masculló la voz
- Vaya vaya con la mosquita muerta,-susurro al cuello de su vestido- a estas alturas deberías estar muerta, nadie a superado una exposión sin ser un anciano y ha sobrevivido para contarlo,- se acercó a mi con la mirada envenenada nuevamente y lentamente murmuró en mi oído- no te preocupes Ada Sweet nos veremos por aquí, esto es muy pequeño para no coincidir,- se dio media vuelta y despareció del mapa en menos de un segundo.
Me quede petrificada con su gélida respiración tan cerca de mi, solo me saco de mi pequeño estupor la risa sarcastica de la voz.
- Já!! pues claro que nos veremos, será estirada ¡!!, de todas formas empezamos haciendo amigos – dijo distraídamente la voz
- jaja ya te digo, ¿que le vamos hacer? y además ni si quiera se ha presentado,- dije mientras me encaminaba hacia al cuarto de baño- vamos a quitarnos este camisón del año la polca y vamos a ponernos algo decente, que tengo un hambre .....
- yo también tengo hambre, pero no creo que nos quede tan mal el camisón tipo siglo xv....., nos hace estar a juego con la habitación.
- Calla ya ... si mama nos viera ahora con la veces que nos hemos quejado de la ropa que teniamos ........... pero no nos puede ver, verdad?- musité
- No se yo que decirte, después de lo de esta noche yo ya no se que pensar, pero lo que si sé, es que necesitamos saber mas cosas, y la única que nos puede ayudar es la señora Eifield,
- Tienes razón, esperemos que venga pronto, y que traiga algo de comer por que sino vamos a morir de hambre.
Según terminaba la frase la puerta volvía a abrirse, esta vez entraba en la habitación la señora Eifield con una bandeja llena de alimentos, al igual que la otra vez se deslizo suavemente y los dejo encima de la mesita auxiliar.
- buenas noches ADA- dijo al fin- espero que estés recuperada totalmente, afortunadamente Braiel te encontró a tiempo, pero podías haber...- se paro en seco y continuó como cualquier cosa- teines que comer algo, todavía tienes que recuperar la fuerzas.- dijo con aire maternal.
- Si , la verdad es que tenemos hambre- replique
- Tenéis??, tu y quien mas?- su cara reflejo nuevamente la duda
- No se te ocurra decir nada, hasta que averigüemos a que nos enfrentamos- me ordenó la voz
- No, no , yo que tengo mucha hambre y algo en la garganta que me quema, me duele mucho- me queje- quizá una pastilla para la garganta me lo quitaría, seguramente abre cogido frió o algo.. la verdad es que no me encuentro muy bien..........- Ya estaba haciendo lo mismo otra vez, cuando mentía no podía dejar de hablar, parloteaba y parloteaba sin sentido hasta que la persona que tenia enfrente caía en coma irreversible y asunto solucionado pero esta vez la señoraa Eifiel me miraba sin perturbar su expresión.
- Bueno mi niña, creo que es algo mas complicado que un simple resfriado pero primero come, tienes que recuperarte.- contesto tajantemente
- Ale ya lo has conseguido- se mofó la voz- no ha caido en coma pero por muy poco, jajaja.
- Calla, que no me puedo reir ahora, sino va ha pensar que estoy mas loca de lo que creia- insisti mientras me desplazaba lentamente hasta la cama.
Cuando me senté a la mesa, vi un par de sándwich de jamón y queso, un vaso de leche y un plato de uvas, en la esquina superior de la bandeja había un vaso de color rojo granate, su olor me perforo hasta llegar a la sien y todo mi mundo se vino abajo, cogí el vaso y lo bebí con avidez , era lo mas rico que había probado en mi vida, lo mas deseable que había en el mundo, de un sabor caliente y lleno de vida, ácido y dulce, férreo y jugoso, sentí como todos los músculos de mi cuerpo se tensaban, los ojos se me quedaron en blanco y vi sin ver, vi el mundo de nuevo, escuche todo lo que pasaba a mi alrededor, las risas, la música, las conversaciones, todo se mostraba se forma distinta, mientras la habitación quedaba en un segundo plano, con la señora Eifield allí parada delante de mi.
- ADA, que es .... que mareo .... que es esto??- dijo la voz
Ni siquiera quise contestarla, era mi momento, estaba deliciosamente en aquel mundo que acaba de descubrir, aquel mundo en el que el dolor y la pena ya no existían, solo existía yo mas fuerte, mas mortífera, y de repente me entraron ganas de saltar por toda la habitación, de volar, de matar......
- ADA, ADA te encuentras bien?- la voz de la señora. Eifield me hizo mirarla de repente, la veía ahora como realmente era, despedía de su cuerpo una luz blanquecina y radiante, no tenia nada de oscuro o macabro en su figura, era la imagen de la compasión, como si fuera un angel que tendía su mano hacia mi .
Sin saber por que aparte de un golpe la mesa y me puse a sus pies de rodillas,
- Ada que estamos haciendo? – resopló la voz
- Marta, yo .... yo...- balbucee y no logre decir nada mas.
- Mi niña, ya lo se- se agacho hacia mi y tomó mi brazo- levanta, ahora tranquila, te voy a explicar que acaba de pasar, pero primero tienes que tranquilizarte y dejar que pase el efecto de lo que acabas de tomar.-
- Que nos hemos tomado? Te dije que no te fiaras, leches ¡!! – masculló la voz
- Shhh, no tengo ganas de escucharte- la repliqué mentalmente
- Bien, vamos a la cama, apóyate en mi mano, querida- me tendió su mano de nuevo y con movimiento rapidísimo las dos volamos hasta la cama.
Me senté en la cama tal y como Marta me había pedido y esperé pacientemente mas de dos minutos a que rompiera el silencio, sus ojos estaban clavados en mi examinando cada uno de mis movimientos, cada uno de mis pensamientos.
-hora que estas mas tranquila empezaremos desde el principio y después si quieres hacerme alguna pregunta te contestare, de acuerdo? – se sentó a mi lado en la cama sin esfuerzo .
- de acuerdo- gemí
tras unos segundos de silencio y mirándose las manos que tenia apoyadas en las piernas empezó su relato, suavemente como un cuento.....
-el principio es algo complicado, pero para que lo puedas entender con facilidad te diré que nosotros no somos como la gente que has conocido hasta ahora, tus padres tampoco lo eran pero se encargaron de facilitarte el camino y darte una vida humana lo mas normal posible, aunque tu nunca fuiste.
-¿ que? Que no fui humana? Entonces que era yo? Que eran ellos?- musité
- despacio querida, te lo voy a contar todo pero necesito que no me interrumpas, por donde iba? A si!!... – levanto una de sus manos y sujeto la mía con aplomo- tu eres hija de dos luces blancas, cosa que antes nunca había pasado, ya que sabes que los polos apuestos se atraen, y por norma general y hasta ese momento una luz blanca nunca se había juntado con otra, tanto las luces blancas como las negras, siempre se había juntado con humanos y en caso excepcionales con sus opuestos, y así de esta forma, mantener el equilibrio natural.
Pero cuando supimos que dos handgod, que así se llaman, se había juntado y estaban esperando un bebe, la verdad es que nos pusimos todos demasiados nervioso,- levanto una ceja con desagrado y continuo- no era normal que eso ocurriera y claro estaba no sabíamos que iba a pasar, como te he dicho antes todo tiene que tener un equilibrio, el bien tiene que ser equilibrado por el mal, y así sucesivamente desde tiempo ancestrales- se levanto y camino taciturna por la habitación- Así ha sido desde que el sol acude cada mañana y la noche se retira para dejarle paso.
yo la miraba intentando compreder lo que me estaba contando, tres preguntas cruciales se mecician en mi cabeza de un lado a otro mientras escuchaba el relato de la señora eifield, la primera porque mis padres habian guardado silencio tanto tiempo, la esgunda porque jamas me contaron la verdad y por ultimo y mas importante porque habian esperado a estar muertos para contarme lo del destino y lo de la cruz de ópalo.
- la señora eifield continuaba hablando - tus padres fueron perseguidos, asediados tanto por un lado como por otro.
Nosotros siempre hemos sido grandes admiradores de los luces blancas, hace muchos, muchísimos años conocimos a tu padre, un gran hombre sin duda alguna- añadió dentro aun de sus pensamientos- él y otros como él, nos protegieron. Nuestra especie has sido perseguida y aniquilada hasta el punto de las extinción en muchos países, ellos nos auxiliaron dándonos sitios nuevos donde poder refugiarnos, llegando incluso a dar sus vidas por protegernos, siempre estaremos en deuda con las luces blancas ADA- volvió a sentarse a mi lado , mientras yo no podía creer todas aquellas cosas y la miraba como si no estuviera allí, como si acabara de darme un neurisma ,- cuando supimos lo que pasaba, los ayudamos a escapar tal y como tu padre había hecho en tantas ocasiones con nosotros, les dimos alojamiento y por supuesto una vida normal, una vida en la que la magia, los enemigos y el poder, quedaba reducido a sus trabajos normales, a tus colegios normales y a vuestros vecinos normales.
Ada -clavo su mirada friamente en la mia- tuvieron que renunciar a todo por ti, por salvarte, y por esa sencilla razón habéis estado viviendo en tantos sitios, Rusia, Suiza, Francia y por ultimo España. – su mirada se deslizo nuevamente lejos de mi, a otra dimensión, - desde tiempos inmemoriales Europa ha sido nuestro feudo mas importante, nos era mas fácil esconderos donde nuestro poder es infinito, lo primero por que hay mas variedad de especies y segundo porque el respeto de esas especies a la nuestra no tiene limites, en una tierra donde las leyendas son leyes, es mucho mas fácil actuar desde nuestra posición y así fue como hemos conseguido mantenerte en secreto, hasta ahora. – la mujer dejo caer los hombros cuando concluyo su relato.
- - entonces mis padres no trabajaban para el gobierno?, no eran del ejercito de los estados unidos?- logré decir
- No querida, tus padres aparte de vivir su vida normal, se encargaban de proporcionarnos información, una información muy valiosa dentro y fuera de estos muros, por que nosotros rara vez salimos de aquí y si lo hacemos es para hacer cumplir la ley de los de nuestra especie.
- Y que especie es esa, que nunca sale de aquí, vaya muermo de sitio- dijo la voz
- -shhh calla- gruñí
- desde esta isla, controlar todo el mundo es muy complicado si no tiene mensajeros fuera que hagan saber lo que ocurre en el mundo exterior.
- - una isla? Estamos en Menorca?. Dije repentinamente
- no querida, estamos en Sugar island, al norte de estados unidos.
- Al nor..te de estados......... , no es posible, yo estaba en España, como he llegado aquí?- gemí
- Pero como vamos a estar en estados unidos, esta mujer esta loca- aulló la voz
- Querida te hemos traído nosotros,.- dijo mostrándome, no se muy bien si una sonrisa o una burla.- pero creo que eso carece de importancia, el he hecho es que quien te encontró quería matarte, como hizo con tus padres, pero por algún extraño motivo que no logramos entender no lo consiguió.
- Pues estuvo muy cerca- susurre
- Nadie que se ha haya sido mordido por un anciano ha sobrevivido, ada, y tu lo has hecho.
- Mordido??
- Ada todavía no has averiguado que especie somos? Algo en tu interior no te dice lo que eres ahora- su rostro se endureció
- Claro que se lo digo, es tonta por estar aquí escuchando historias en vez de irnos a casa, - gritó la voz
- No, no me dice nada- mentí. Suponía que a la señora Eifield no la interesaría en absoluto saber lo que mi otro yo me estaba contando , así que puse cara de tonta y continué mirándola, aunque parezca extraño nada de lo que me contaba me parecía surrealista, después de todo lo que había ocurrido que mas daba de la especie que fueran.
- querida, me puedes decir porque no has comido nada de lo que te he traído?- ella continuo con su rostro férreo- Y sin embargo te has bebido la sangre del vaso?, - concluyo fríamente
- que? Sangre?- exhale una bocanada de aire, para evitar la nausea
- que? Sangre??, sangre de que, de que?? Ay por dios que mareooo, que asco, pero sangre de que, díselo- me imploraba la voz- que te lo diga antes de que me de un sincope y me quede aquí tiesa.
El corazon palpitaba desbocado, mientras intentaba que la realidad, lo que para mi ya era un hecho, no me estallara en la cara-,¿san...gre de que?- es lo único que logre decir
-por supuesto sangre humana-
capitulo 4
Aquella noche salí de la mansión totalmente atontada, ninguna de las dos podía creer lo que estaba ocurriendo, había dejado de escuchar a la señora Eifield en el mismo momento en que insinuó que éramos ¡vampiros!, nos habíamos quedado catatonicas intentando digerirlo, sin mucho éxito.
Tras lo que a mi me pareció una eternidad en la que ninguna de las dos dijo nada, la señora Eifield nos acompaño hasta la puerta, bajamos las escaleras y montamos en un jeep negro de grandes dimensiones, allí estaba yo, asumiendo la realidad , mientras veía como nos alejábamos por un camino que llegaba hasta una gran puerta gigantesca forjada en hierro.
Con la cabeza apoyada en el cristal iba viendo como poco a poco la isla se iba llenando de vida, las calles estaban llenas de seres níveos, que venían e iban de un lado otro, una ciudad muy parecida a cualquier otra del mundo, los cines y los teatros estaban a rebosar, las tiendas de ropa, antigüedades, librerías, todo estaba lleno de personas , llamémoslas así, totalmente anónimas para mi.
-Ada, te encuentras bien?- dijo la señora Eifield, sin dejar mirar al horizonte.
- no demasiado,- dije con un suspiro
- no demasiado?? Eso es quedarse corto no crees??, ósea que nos dicen que han muerto nuestros padres, que hay un anciano asesino persiguiéndonos y que somos un vampiro y tu dices que no estamos demasiado bien??, pues como vamos a estar bien por el amor de dios....- aulló la voz.
- Shhh- gruñí- no tengo ganas de escucharte, así que calla .- dije mientras volvía la cabeza hacia las calles abarrotadas de la isla.- donde vamos?-pregunte con desganas, mientras se me hacia un nudo en la garganta y las lagrimas empezaban a aflorar.
- Querida vamos a tu nuevo hogar, está en una de las zonas mas bonitas de la isla, se llama Sun street, allí conocerás a mas gente y así podrás irte acoplando a este lugar- hizo un pequeño gesto con la cabeza dirigiendo mi mirada hacia lo mas alto de la isla,- ya sabes estarás con gente de tu edad, gente que pueda explicarte todo lo que ellos han pasado y por lo que tu tarde o temprano tendrás que pasar.
- No me lo podría contar – le respondí sin saber por que..
- Creo que no, ada, hace ya demasiado tiempo que pase por esto, tanto, tanto tiempo que apenas recuerdo quien era yo cuando me sucedió.
- De algo se acordará-. insistí
- Algún día cuando estés mas serena te lo contaré, pero ahora debes descansar, ya tienes bastante información que procesar por ahora, además supongo que las chicas te pondrán al día, Ada, debes saber que cuando nos convertimos en vampiros, nuestra vida se paraliza al instante, - dijo con tono taciturno- tu durante toda existencia tendrás 17 años, tendrás las mismas ganas de ser de mayor, las mismas hormonas, todo se queda paralizado el día que te conviertes, por eso ahora cuando lleguemos- hizo un descanso mientras me miraba solemnemente- las chicas se te echaran encima, querrán saber toda tu vida, no se lo tomes en cuenta, piensa que en esta isla no ocurren demasiadas cosas como ya iras viendo, perdónalas y se agradable con ellas, van a ser un apoyo fundamental para ti. Lo entiendes ¿verdad?
- Como para no entenderlo,- dijo la voz que prosiguió sin descanso- encima ale!!! Ha aguantar a unas petardas como la que se nos ha presentado en la habitación esta noche, vaya suerte tenemos, chica!!!- se quejó
- Claro – dije mientras apretaba el jersey con las manos fuertemente.-
- No estés nerviosa, aquí estarás a salvo, mira ahí tiene la biblioteca, - dijo señalando con el dedo un edificio majestuoso lleno de ventanas oscuras,- podrás ir a leer o llevarte libros a casa, .
- Si fantástico- dije con sarcasmo, no es que no me gustará leer al contrario me encantaba, era una de mis grandes aficiones por no decir la única, pero en este momento no era lo que necesitaba, una biblioteca juas!!
- eso digo yo para queremos una biblioteca, ahora lo que necesitamos es una buena cama y no despertarnos hasta que todo esto haya pasado.- inquirió la voz
- Si estoy contigo- la conteste.
Llegamos a una calle preciosa llena de casitas en hilera alrededor de una carretera ancha y despejada, todas las casas contaban con un pequeño jardín delantero y seguramente uno trasero de mayor dimensiones, nos paramos delante de la casa numero tres,
- ya hemos llegado- dijo la señora Eifield echando el freno de mano.
salí del aparatoso vehículo dando un brinco quizá demasiado fuerte por que de buenas a primeras estaba en la puerta.
-Pero donde vas??-se quejo la voz
-perdona no me he acostumbrado aun a estos poderes o lo que sean.-susurre
- querida- la voz de la señora Eifield resonó en mi oido- no es ahí!!- dijo mirándome con alevosía, -es la casa numero cuatro a la que vamos, que es justo la de al lado.
- Vaya ,se contar!!- resople mientras me encaminaba hacia la puerta torpemente
- ups!!!!- dijo la voz con una risita
La casa era una delicia, construida en dos plantas de color blanco, con un porche que la rodeaba y un tejado de color azul marino, subimos los cuatro escalones que la separaban del suelo y tocamos el timbre que sonó alegremente. unos ojos azules turquesa aparecieron de repente tras la puerta, sin darle tiempo a la señora Eifield a quitar el dedo del ding dong.
- hola señora Eifield- dijo la muchacha que sujetaba el pomo de la puerta fuertemente,
- hola Carolina- replicó la se señora Eifield. – como estas? Hace mucho que no te veo por clase, te has aburrido de la física quántica?- pregunto exultante, mientras pasaba delante de ella sin esperar una respuesta y se situó en medio del vestíbulo, con los brazos en jarras esperando a que Carolina fuera hasta allí.
- Señora Eifield- dijo la pobre chiquilla abrumada por el Áurea amenazadora que desprendía aquel ser- bueno la verdad es que.....
- Carolina no tienes por que darme explicaciones- dijo en tono serio- ya vas siendo mayorcita para decidir como pasar el rato ,no crees?, donde están las demás?- su gesto se suavizo mientras echaba un vistazo a la estancia.
La chiquilla no pasaba del metro cincuenta, con un pelo rubio ceniza que la llegaba sin exagerar hasta la cintura, lacio y falto de vida se movía de un lado a otro siguiendo su figura, la frente despejada y profusa hacía que la nariz y la boca parecieran pequeñísimas, pero dentro de aquella torpe belleza, era hermosísima, era como mirar la perfección de una ninfa extraña, con aquellos grandes ojos azules mirando desmesurados hacia mi, Mientras Yo permanecía en la entrada observando estupefacta, el poder que la señora Eifield ejercía sobre aquella desdichada chica que no tendría mas de quince años.
-hola- dijo bajito- soy caroline pasa, pasa no te quedes ahí- me cogió del brazo y me condujo justo al lado de la señora Eifield.
Hice un ademán con la cabeza saludándola pero no dije absolutamente esperando que la señora Eifield hiciera la correspondiente presentación, ya que suponía que en aquella noche me quedarían muchas presentaciones mas por hacer, pero nada no abrió el pico, y allí nos quedamos las tres mirando de un lado a otro hasta que la chica dijo:
- ohhhh Emma ya esta aquí!!!- su voz soñó alegre y vivaracha mientras se dirigía al trote hacia la puerta, en contra punto la señora Eifield seguía tan solemnemente quieta, que parecía una estatua.. la puerta se abrió y apareció una chica de mi misma edad, con rizos largos y sedosos de color cobrizo, su voluptuosa figura se dirigió hacia nosotros y dijo:
- hola señora Eifield, como va todo?. Educadamente la señora Eifield la contesto y por fin paso a la esperada presentación.
- Bueno chicas, ya veo que la señorita samanta Wilson ha decidido no estar presente así que empezaremos sin ella- se dirigió hacia una pequeña salita de estar al lado derecho del recibidor, con sus andares sutiles - aquí tenéis a Ada Sweet, vuestra nueva compañera- dirigió su mano hacia mi y los tres pares de ojos se clavaron al unísono en mi,- espero que la tratéis como se merece, ha pasado por mucho y necesita sentirse como en casa, entendido?.- volvió a balancearse sobre sus pies mientras continuo diciendo- Ada, estas delante de la mente mas privilegiada que he visto en mi existencia, la señorita Emma smith y por supuesto la persona con menos maldad sobre la corteza terrestre la señorita Caroline Conors, y ..... bueno a la señorita Wilson ya tendrás tiempo de conocerla,- se giro repentinamente sobre sus pies y paseo por la habitación observando que todo estaba en su sitio.
un rato después y sin que ninguna de la presente abriera la boca se precipito hacia la puerta y dijo:
- Ada si necesitas cualquier cosa, llámame, en la cocina tienes mi numero de teléfono y ahhh se me olvido decirte que no debes comunicarte con nadie, nadie debe saber que sigues con vida- se dio media vuelta y salió de la casa sin mas.
El estomago se nos había convertido en un bloque de hormigón ya no tanto por la soledad que había dejado marta, la única persona que nos había cuidado y tratado bien y al fin y al cabo nuestra salvadora universal, sino por el miedo “al que pasara ahora”, ese no era mi hogar, mi hogar estaba a miles de kilómetros, no conocía a nadie allí, en definitivas cuentas estaba sola en el mundo, me mordí el labio sin saber muy bien que hacer, e intente iniciar una conversación con las dos chicas que tenia delante y que no dejaban de mirarme raro.
-me podéis decir donde esta mi cuarto?- pregunte solicitamente
- hombreeee!! Era hora de que dijeras algo , pensé que te había dado ictus y habíamos perdido la facultad de hablar- grito la voz
- calla, pero por dios como se puede ser tan pesada- la conteste
-si claro que podemos pero primero dinos, has estado en la mansión- pregunto caroline acercándose a mi y llevándome hasta el sillón.
- si si cuenta- dijo Emma atropelladamente- a quien has visto allí?
- Pues a la señora Eifield , a cuatro hombres que eran del conclave de los ancianos
- Has visto al conclave?- pregunto Emma incrédula
- Si y a una chica pelirroja de muy mal carácter- dije sonriendo, sorprendida por el recibimiento, parecía que me conocieran de toda la vida y acabara de llegar un largo viaje, la verdad no me lo esperaba en absoluto.
- ni yo tampoco- dijo la voz
- vaya has conocido a la crem de la crem , esa es Sondra Mcorny – dijo caroline con recelo.- es la persona mas mala de toda la isla pero ya la iras conociendo, antes era amiga nuestra pero......- Emma la corto del tirón mientras se sentaba entre caroline y yo
- que mas la dará a ella que fuera amiga nuestra, lo importante es que nos cuente lo que ha visto en la mansión.
- Pues la verdad es que no he visto mucho, primero por que estuve en estado shock demasiado tiempo y segundo por que no salí de una habitación.- musite
- Has estado en una habitación? Como era? Cuéntalo todo, necesitamos saberlo-insistió caroline.
- Pues – me mire las manos y analice la situación, las dos chicas que tenia a mi lado estaban totalmente absortas esperando mis chismorreos, la verdad es que no estaba acostumbrada a esto, el simple hecho de estar siempre viajando de un lado a otro no me dio la oportunidad de tener demasiadas amigas y ahora resulta que tenia dos posibles aliadas sentadas esperando mi contestación- pues era una habitación grande, con una chimenea y también un cuarto de baño lleno de espejos..
- NO, no , no ay ¡! No puede ser- aulló caroline
Me volví a morder el labio pensando que había dicho algo que no debía cuando Emma concluyo con tono helado
- esa es la habitación de Braiel Cold, has estado en la habitación de Braiel Cold??- masculló con una risa nerviosa.
- Pues- comencé a decir cuando caroline se levanto y empezó a dar paseaos de un lado otro
- Necesito que des todos los detalles de esa habitación, quiero que me digas – empezó a señalar con los dedos – como olía, como eran las sabanas, si había ropa suya, lo quiero saber todo-
- Esto que llevo-dije sin saber la que se me venia encima- estaba en el armario de la habiataci..... y hay deje de ver la luz de nuevo, las dos se abalanzaron sobre mi y empezaron a desvestirme-
- Pero quita a estas dos de encima- que las pasa? Se han vuelto locas?- gruñó la voz
- No puedo, son muy fuertes y creo que quieren la ropa, - conteste mentalmente
Me habían desvestido y estaban peleándose por el jersey cuando sus mirada volvieron a mi desde el infinito.
- oye Ada no es nada personal- jadeo Emma- es que es la ropa de Braiel, seguro que es su ropa,- concluyo mientras terminaba de arrebatarle el jersey a caroline, esta ultima abatida camino justo hasta mi lado y se sentó en el suelo donde me habían dejado en paños menores,
- y quien es ese Braiel si puede saberse? Serán freaks ¡!!- dijo la voz indignada. Yo también estaba indignada esas no eran formas de tratar a una recién llegada y menos cuando no las conocía de nada.
- Vale, me vais a contar ahora quien ese tal Braiel, solo he oido hablar desde que he llegado a esta casa, y en la mansión igual,
- Le has visto- pregunto caroline echándose encima mío
- No- conteste fríamente- pero la señora Eifield me dijo que me había encontrado cuando salí corriendo a pleno sol y me desmaye.
- Que saliste corriendo al sol?? Y estas aquí?- las dos voces sonaron al unísono totalmente estupefactas.
- Si- murmuré
- Bueno si no has muerto ha sido un milagro- dijo Emma distraídamente
- Que quien es Braiel?? – Dijo caroline sin poderse creer que no me sonara de nada, como si tuviera que adorarle como ella,-Es el ser mas magnifico de la faz de la tierra, es guapísimo, tiene una mirada tan cautivadora que nos tiene a todas suspirando por él, aunque él no tiene ojos para nadie- dijo con un suspiro largo y profundo, que se levanto y dio una vuelta sobre si misma, y otra y otra.....
Me incorpore de un salto y puse todas mis fuerzas sobre su cuerpo que dejo de girar como una peonza. y se paró justo enfrente de mi
- es realmente guapo, Ada- resopló
- bueno pues si es tan guapo habrá que ir a verle- dijo la voz sonriente.
- Ya eso que lo te lo crees tu- la conteste.
Emma que se había desplazado de nosotras con el jersey entre las manos, instó a finalizar la conversación y convenció a caroline para que por fin me enseñaran mi habitación, subimos unas escaleras estrechitas pero deliciosas en color en blanco y llegamos a un distribuidor con miles de fotografías colgadas en las paredes, la puerta de la derecha era la habitación de caroline, la contigua la de samantha, Sam para los amigos me dijeron mis anfitrionas al igual que caroline me convenció para que la llamara carol a partir de ahora, la habitación siguiente era la de Emma y la que quedaba enfrente justo al lado del cuarto de baño era la mía, cuando entre me quede fascinada, era amplia y acogedora igual que toda la casa, una cama nido estaba pegada a la pared derecha justo a su lado un armario de tres cuerpos y un escritorio con una silla giratoria, la ventana estaba tapada por una cortina azul marino muy tupida y a lados dos borlones blancos que caían hasta el suelo, parecía que me habían leído la mente, era la habitación perfecta para mi, cálida y confortable.
- bueno esta es tu habitación, que te parece?- dijo en emma orgullosa
- me encanta- y salte encima de la cama sin saber por que, a simple vista era perfecta.
- Aquí tienes todas tus cosas- dijo caroline mientras abria el armario y vi la manga de unos de mis abrigos.
- Que están aquí mis cosas?- no me lo podía creer mire mas detenidamente y vi encima del escritorio mi notebook, mi joyero, dos cuadernos de notas que me compre en un rastrillo y mi ipod, no podía contener mi alegría- quien ha traído todo esto?- dije exultante de felicidad. Parecía increíble que me hubiera reconfortado tanto ver aquellas pequeñas cosas que daba por perdidas y ahora al ver el notebook entendía por que la señora Eifield me dijo que no me podía comunicar con nadie.
- No lo sabemos, gente de la mansión, supongo-contesto Emma, mientras sonreía a carrillos llenos.- te dejamos que descanses un rato, si necesitas algo estaremos abajo haciendo de las nuestras- las dos salieron de la habitación y me dejaron allí.
Estaba contenta, después de todo lo que había pasado por fin un poco de tranquilidad, estaba tan nerviosa que abrí el armario y mire toda la ropa que había allí, la verdad no era mucha pero la suficiente como para volver a ser yo misma, mientras canturreaba la canción de fly me to de moon, que era mi preferida para los momentos felices. Cogí un pantalón de chándal y una sudadera y me fui al baño a darme una ducha.
El agua caliente me estaba dejando ko, toda la presión por la que había pasado estaba desapareciendo junto con el agradable aroma del champú, salí de la bañera y me enrosque el pelo y el cuerpo en una toalla gigantesca, allí ,en un armario de aseo vi mi cepillo de dientes, mis cosas de maquillaje y dos pendientes de bola blanco que me puse sin pensarlo, me lave los dientes y salí del baño dispuesta a ser la Ada Sweet de siempre, cuando por el pasillo vi que una masa negra se precipitaba hacia mi, gire en seco y sisee poniéndome contra la pared como un gato panza arriba.
-Que alguien pare ese corazón!!!- dijo la mancha borrosa que estaba cada vez mas cerca de mi. Vi que caroline Corría hacia ella y la apresaba a mitad de camino con la ayuda de Emma, -que hace aquí una dhampir??-volvió a rugir y entonces fue cuando vi sus ojos negros encolerizados mirándome a menos de un centímetro, mientras sus manos blancas alcanzaban mi cuello y sus colmillos intentaban penetrar en mi piel, con todas mis fuerzas agarré la frente de la bestia y la tiré hacia atrás haciéndola retroceder lo suficiente como para poder escapar, pero no lo hice, me quede mirando al ser oscuro que tenia frente mi, yo era como ella, incluso mas fuerte, no se por que pero lo sabia, sabia que ella no podría conmigo una vez que estuviéramos las dos preparadas para la lucha cuerpo a cuerpo. Ella lo supo en el instante en que la toque y sucumbió a mis órdenes al momento echándose hacia atrás y evitando el ataque, sin dejar por supuesto de maldecir por el corazón que latía ahora desorbitadamente. Retrocedió lo suficiente como para calmarnos las dos y poder empezar desde el principio.
-Sam mírame- dijo Emma con calma - Sam!!! – la zarandeó de un lado a otro como si quisiera sacarla de trance en el que estaba- ésta es Ada nuestra nueva compañera- dijo mientras le quietaba las manos encima, la cara de Sam se empequeñeció al oír aquello. Aun tenía los ojos ensangrentados por la rabia, cuando se levanto lentamente, sin dejar de mirarme ni un momento, aquel ser pequeño, con el pelo corto totalmente oscuro y ojos zainos faltos de expresión, se puso frente a mí, jugueteó con su pirsing del labio y me cogió por el hombro como si fuéramos de una hermandad o algo así, con toda la solemnidad del momento dijo:
- tú eres Ada?, la ADA que llevamos esperando una semana?- sus mirada se suavizo, en cuanto pronuncio estas palabras.
-si, yo soy la nueva- contesté con voz burlona
- jope- dijo dando con el pie en el suelo y la manos totalmente tiesas sobre mis hombros.-Podíais haberme avisado antes de que la matara, - dijo avergonzada, dirigiendo una mirada asesina a Emma y caroline, que estaban en ese momento totalmente sorprendidas
La voz replicó como un resorte en mi cabeza- já!! eso te hubiera gustado pero ni de broma!
- Bueno y como es que te sigue latiendo ese corazón?-prosiguió-, me esta volviendo loca, chica - pregunto con indignación fingida.
- Pues no lo sé …- susurré, - la verdad es que no sé por que me late el corazón ni por que no debería latirme- murmuré
No sabía nada, ni vampiros, ni de damphirs, ni de nada de las palabras que habían pronunciado mis compañeras, solo sabía que estaba allí, que mis padres habían muerto, que escuchaba una voz en mi cabeza y que debía proteger la cruz la ópalo, de la cual no sabía ni lo que era. Emma se puso a mi lado y con aire rimbombante me dijo.
-porqué no te vistes?- me miro de arriba a bajo con cara de burlona, y justo en aquel momento volví a mi ser, aun estaba con la toalla y el pelo mojado cayendo sobre mis hombros, me ruboricé al verme de esa guisa.
- baja cuando estés lista y charlamos un rato en el salón antes de que empiece a salir el sol, seguro que tendrás hambre, ya tendremos tiempo de hablar abajo- caroline vino a mi lado y me dio un beso en la mejilla con todo su cariño, aquello suponía para mi una novedad grandiosa y la abrace con fuerza:
- gracias- susurré en su oído
- no hay de que, compi- y soltando una risita desapareció por las escaleras, Sam aun estaba mirándome seriamente sin parpadear, cuando lentamente levantó el dedo pulgar de la mano derecha y me dijo:
- estás bien? te esperamos abajo- y siguió el mismo camino que las otras dos.
Entre en la pequeña habitación con un suspiro, todo lo que había en ella me recordaba mi vida anterior, y noté como ella estaba tan conmocionada como yo.
-como estas?- la pregunté
-supongo que bien, he pasado miedo ahí fuera, pero ahora ya estoy bien, que es lo que ha pasado?- musitó
-no lo sé, ahora cuando bajemos nos enteraremos de algo digo yo, que te apetece ponerte?-pregunté
- sorpréndeme- dijo suspirando
- ahhh nos pondremos este chándal tan bonito y que tenemos aquí, -dije tirando de una sudadera azul marino de lacoste, esto empieza a parecer nuestra habitación solo nos hacen falta algunos poster del duque y brat pit y ya lo tenemos todo.- dije mientras una sonrisa tristona se escapaba entre mis dientes y sentí como ella sonreía a la vez que yo.
Una vez vestidas bajamos las escaleras en silencio, ya llevaba un rato escuchando desde mi habitación las conversaciones que se traían entre manos mis compañeras, hablaban de un tal Marcus, de lo que la señora Eiffel le había dicho a caroline y por supuesto le habían relatado a Sam, todo lo referente a Braiel cold, lo de la habitación y la sudadera y también lo del conclave de los ancianos, vamos que lo habían hablado todo sin estar yo presente, cosa que tampoco me importaba mucho, yo necesitaba respuestas, no hablar de lo que ya sabía, así que fui decida a sacar algunas conclusiones que pudieran ayudarme a comprender lo que me había ocurrido.
-hola- dije entre dientes
-hombreee ya estas aquí, toma un poco de esto- Sam estiro la mano ofreciéndome un vaso de lo que me figuré que era sangre, el olor entro por mis fosas nasales como la otra vez, inundando todo mi ser , alargue la mano para cogerlo cuando escuche dentro mi cabeza
– pero que haces, estas loca?, eso es sangre- bufó
-puede- contesté.
-puede?? Sabes tan bien como yo lo que es, así que no te hagas la tonta,- me recriminó
- puede que sea sangre de gato o de……-me corto en seco
- de gato? Pero que mas da de lo que sea por el amor de dios, seguramente sea humana, pero de todas formas es sangreee!! No puedo aguantarlo Ada por favor , no lo hagas!!!!- aproxime el vaso a mis labios y saboreé el rico y delicioso sabor a sangre,- ohhhhhhh por favor- ella seguía repitiendo lo mismo encolerizada- Adaaa!!! nooo por favor- ya era demasiado tarde, lo había tomado todo, y sentía como renacía dentro de mi aquel instinto de la primera vez, aunque también sentía que debía comer algo solido puesto que la tripa me sonaba como una carraca. Miré a un lado y otro del pequeño salón y vi en una bandeja con crema de cacahuete pan de sándwich y un baso de leche, mis compañeras me miraban expectantes , cuando dije,
-puedo comerme un sándwich tengo el estomago vacío-
-claro es para ti- dijo caroline,- nosotras hace mucho tiempo que no comemos de eso, pero ya me gustaría a mi atiborrarme a crema de cacahuete- exclamó
Las otras dos pusieron cara de consternación, seguramente al recordar lo que un pasado fue su vida, y nos quedamos un buen rato sin soltar palabra, nunca pensé que para ellas fuera tan difícil aquello pero ahora empezaba a comprender, que ellas echaban tanto de menos su vida como yo la mía. Una vez hube comido un par de rebanadas de pan con crema mojándolo insísteteme en el baso leche, Emma se levanto cogió la bandeja y me dijo:
-Vamos a sentarnos allí, estas cómoda? , tienes frio o algo?.
Negué con la cabeza y Dirigí la mirada a hacia donde me indicaban sus ojos, el saloncito, había quedado desierto de sillas y mesas y en su lugar habían llenado la alfombra de cojines mullidos, me alegre al ver aquello, nunca había hecho una fiesta de pijama y esto era de lo mas parecido.
-bueno vais a ponerme al día?-dije insegura
- claro-replicó caroline
-Que quieres saber- pregunto Emma con una voz suave y sutil,
- pues todo- dije llena de energía- lo quiero saber todo,-
-jaja- río con énfasis Sam- eso nos va llevar una eternidad-respondió jocosamente
- bueno quiero decir todo lo referente a mi, todo lo que me ha pasado estas ultimas semanas, necesito entenderlo- respondí con el corazón en un puño.
Las cuatro estábamos sentadas en el suelo, con unas velas aromáticas instaladas por todo el salón cuando Emma empezó a relatarme la historia.
A ver como empiezo, nos quedan cinco horas nada mas para que salga el sol y mañana no será un día de los que podamos estar despiertas, el sol caerá aquí con fuerza,- dijo mirando el reloj con frustración- veamos, la historia empezó hace mucho muchos años, nos tenemos que remontar al primer vampiro que existió, hay muchas leyendas sobre él, pero solo una es cierta, una de las cosas que hacen vulnerables al ser humano es la muerte y el miedo a ella, este ser único y magnificente no podía morir, era inmortal, habitaba entre dos tierras separadas solamente por una fina línea, la expiración, era como le llamaron en la antigüedad, un no muerto o si lo prefieres un no vivo, - se aclaró la garganta y clavo sus ojos en mi intentando leer algo en mi cara, después de un segundo continuó – era un ser poderoso pero el precio de la inmortalidad es caro, se alimentaba de sangre humana, convirtiendo a otros seres o bien matándolos si la sed de sangre podía con él. Un buen día conoció a una hermosa dama, sus ojos eran azules como el mar y su piel pálida y perfecta, de cabello rubio y se sedoso. La estuvo observando desde la lejanía hasta que un día se dio cuenta de que estaba totalmente enamorado de ella, la amaba tanto, que juro que jamás la haría daño ni la convertiría en el monstro que él era, él odiaba su condición, nada el mundo podría ser mas cruel que condenarla a vivir entre las sombras – Emma paró y me miró con condescendencia- tienes que tener en cuenta que para muchos de nosotros los humanos son solo una forma de alimento, nada más, como una vaca o una lechuga, os vemos pero si no tenemos sed no sentimos nada más por vosotros-continuo llevando sus ojos hacia aquel lugar, hacia aquel momento- pero el destino quiso que ella también se enamorara de él, ella supo su pasado y lo que era y aun así le siguió amando, la noche de bodas según cuenta la leyenda, él tuvo que luchar la batalla mas difícil de su vida, cuando cautivos por el deseo la hizo suya, quería probar su sangre, deseaba mas allá de toda duda comprobar su dulzura y aunque ella se la ofreció por el amor que le profesaba, él se negó, porque sabía que si lo hacía no podría parar y la mataría.- Emma miró nuevamente el reloj, y continuo- Al cabo de algún tiempo ella cayo enferma, día tras día iba empeorando y ningún medico daba con lo que le ocurría, se estaba muriendo, y él fiel a su promesa no la convirtió, su dolor era tan grande que decidió desaparecer de su vida, no podía aguantar aquel sufrimiento de ver como su esposa, la cosa que mas había querido en el mundo se debatía entre la vida y la muerte, esa amargura estaba acabando con él.
Cuenta la fábula, que una vez, antes de que ella callera enferma la preguntó donde la gustaría morir pues el sabía que ella moriría antes que él, ella no se lo pensó dos veces y contestoó, que en el mismo bosque donde le habían conocido, rodeada de la naturaleza.
Una noche en la que ella no podía aguantar el dolor, la llevo al bosque y allí la abandonó para que muriera en paz, con su amada naturaleza, pero ella no murió hasta no dar a luz a dos Dhampir. Los dhampir eran mitad humanos mitad vampiros, la naturaleza vampírica de los recién nacidos mato a la madre, puesto que al nacer su fuerte piel y sus afilados colmillos la destrozaron, los dos pequeños estuvieron allí, al lado de su madre muerta durante semanas hasta que una loba, se acurruco a su lado para darles calor y los alimento con su propia leche, y mas tarde con su propia sangre. – caroline y Sam miraban a Emma totalmente entusiasmadas con la historia mientras yo sentía un nudo en el estomago y la garganta, me imaginaba aquella dama preciosa y aquel vampiro destrozados por el amor y las lagrimas empezaron a aflorarme en los ojos.
- pero nena!!!! -imploró Emma- no llores- me enjugué las lagrimas y miré a hacia atrás intentando tragármelas, pero no había manera, el hipo se iba haciendo cada vez más fuerte, por no llorar desconsoladamente.
- voy a por algo bebida- dijo caroline intentando llamar mi atención- alguien quiere algo?
- si- contesto Sam- tráete un poco para todas- caroline desapareció hacia la cocina y se empezó a escuchar primero el frigorífico, luego el tintineo de unos vasos y mas tarde el micro ondas que salto a los pocos segundos, y caroline apareció con los cuatro vasitos rojos , los coloco en el suelo y nos los ofreció una a una, que con mucho gusto degustamos todas menos mi voz que no dejaba de jurarme en hebreo que nunca me perdonaría aquello, una vez saciada nuestra sed y aplacado mi berrinche, Emma continuo:
-los dos niños, estuvieron escondidos en el bosque durante años, viviendo y alimentándose como bestias de otros animales.
-uff que asco- dijo Sam poniendo mala cara,
- no os alimentáis de animales?- pregunte en tono inquisidor
- hombre si no tenemos mas remedio- contestó caroline con su voz dulce y melodiosa- pero esta malísima y apenas nos sirve para mantenernos saciados, hay cualidades de la sangre humana que la animal no tiene.
- y como tenéis tanta san…. –me costo un mundo decirlo, no me lo podía creer estar hablando de sangre ahí tan contenta- tanta sangre humana aquí?
- júas, vaya preguntas tienes, seguro que todos los desaparecidos en el mundo vienen aquí y les rajan para sacarles al sangre y luego aleee!!! a bebérsela- me interrumpió la voz.
-eso es fácil- contestó Emma- los que estamos aquí, en esta isla tenemos una especie de pacto, no agredimos a nadie, ni salimos a buscar alimento, la sed de sangre podría acabar con nosotros, y nos convertiríamos en proscritos, mataríamos sin descanso, a cambio de eso, todos los días recibimos sangre que podemos conservar en un lugar fresco, y recibimos la suficiente como para no tener que salir a buscarla.
- si te preguntas de donde la sacan- continúo Sam- de los hospitales en la mayoría de los casos, o la compran, hay mucha gente que daría lo que fuera por un par de dólares así que no te digo por un par de miles.
- falta poco para que salga el sol chicas- exclamó Emma, mientras miraba de nuevo el reloj, ésta vez uno que había colocado en la chimenea.
- sí, yo estoy demasiado cansada, ha sido un día largo …. Quiero decir noche.- comenté con una sonrisa,
Las tres rieron mientas me acompañaron hasta mi habitación, Emma cerro una especie de contraventana de madera interior y se despidieron, no tardé mas de tres minutos en ir al baño, lavarme los dientes, ponerme el pijama y me apretujarme entre las sabanas, estaba molida con un ronroneo de gustito dije:
- Que descanses- y ella me contestó lo mismo.
capitulo 6
Estaba totalmente oscuro, corría tanto como mis piernas daban de sí, pero él estaba cada vez más cerca, podía sentir su poder a mis espaldas, las calles solitarias serían el testigo mudo de mi muerte, estaba sola, totalmente sola sin ella, buscando algún lugar seguro dónde esconderme para poder coger fuerzas, sentí como sus brazos de hierro me cogían por los hombros y me lanzaban al aire sin apenas esfuerzo, cuando caí al suelo mis huesos sonaron brutalmente pero aun así intenté incorporarme, escuchaba el latido de mi corazón desbocado, me puse en pie y corrí de nuevo hacia la nada, buscando desesperadamente una salida, fue entonces cuando escuche el sonido del agua corriendo por su cauce y vislumbre la oportunidad que me ofrecía, quizá la única oportunidad de seguir con vida, me digerí hacia allí con todas mis fuerzas, pero ya era demasiado tarde, él estaba frente a mí, sus ojos azules y negros, estaba clavados en mi cara, con una sonrisa macabra bordeando la comisura de sus labios, echo su cabeza hacia atrás y cuando descubrió su cara de nuevo sus colmillos sedientos de sangre se abalanzaron sobre mí, inmóvil espere que llegara mi último aliento. De la nada apareció una pantera negra, en la quietud de la noche se veían sus ojos color miel, refulgiendo en la oscuridad, un rugido me estremeció le alma, mientras mi asesino miraba hacia la pantera y torcía el cuello de un lado a otro, su sonrisa volvió más enérgica y sus ojos se llenaron de odio, salió impulsado hacia ella liberándome de su poder, sin pensarlo dos veces, me puse en pie y corrí y corrí sin mirar atrás, de un salto me zambullí en el congelado río, y noté como las agua oscuras y atormentadas me arrollaban con fuerza, me sentí a salvo por un instante, hasta que me percaté que el río se iba haciendo cada vez más estrecho y más y más…. Y la final quede varada en una de sus orillas, no podía ser, por que se había terminado el río?... hundí las uñas en la tierra y salí dando tumbos totalmente mojada, la ropa me pesaba un montón pero aun así continúe andando, estaba en un bosque y a lo lejos podía ver un bulto, como si alguien estuviera dormido allí, me acerque despacio, cuando vi aquella masacre, dos sombras pequeñas levantaron su cara al unisonó, estaban cubiertas de sangre y se alimentaba de las entrañas una tercera sombra con cabellos dorados, ahogué un grito y la náusea se precipito sin aviso. De repente la pantera volvió a rugir y sin apenas poder darme cuenta saltó sobre mí y se precipito sobre los niños.
- Ohhhh, dios mío!!!- me desperté con el corazón en un puño, me dolía el alma y tenía una extraña sensación en el cuerpo, apenas podía respirar.
- Que te pasa?- dijo la voz secamente
- Ohhh nada una pesadilla,- mi voz sonó apagada y sin vida.
- Una pesadilla?? Pues a mi me has fastidiado un sueño precioso que estaba teniendo con Braiel Cold,
- Ahh si? Pues te jorobas. Repliqué, miré el reloj que había en la mesita de noche y vi que eran las seis, se suponía que eran las seis de la tarde, me desperecé y empecé a escuchar conversaciones que provenían del piso de abajo, me levante y cogí la ropa que iba a ponerme, unos vaquero, una camiseta interior y la sudadera de la noche anterior, abrí la puerta y fui al baño, el vaho de la ducha empezaba a ponerme los pies en la tierra aunque no era capaz de quitarme la pesadilla de la cabeza, me vestí y me seque el pelo.
- -vaya ya pareces otra- se mofo la voz, la sonreí en el espejo y me maquille un poco los coloretes,
- Ahora si parezco otra, jaja- dije con rotundidad fingida.
Mientras baja por las escaleras escuche la voz de Caroline que gritaba desde la puerta:
- Sam, James esta aquí!!!
- Dile que ya bajo- contesto Sam desde su habitación, continúe bajando las escaleras y al llegar final vi a un chico alto y desgarbado con unos pantalones pitillo negros y una camiseta del mismo color con el nombre de un grupo de música que no llegue a descifrar, su pelo y sus ojos negros estaban enmarcados por un halo oscuro alrededor al igual que los de Sam y llevaba dos pirsing en vez de uno:
- Hola- dijo el chico- tu debes de ser Ada,
- Si- conteste sonrojada, la verdad que empezaba a aburrirme las presentaciones, pero era algo por lo que había que pasar.
- Ya me ha contado Sam que ayer casi te mata.
- Será mentirosa!!!- bufó la voz
- Si, bueno es que no sabía que yo era su nueva compañera- respondí haciendo caso omiso al reproche de la voz.
- Hola amor- interrumpió Sam acercándose hasta el chico y dándole un gran beso,- madre mía Ada!!!, no he podido pegar ojo en todo el día, tu corazón no deja de sonar, pun pun pun, así es imposible conciliar el sueño- se quejó. Caroline y Emma que estaba apoyadas en uno de los sillones afirmaron con las cabezas mientras sonreían,- bueno chicas yo me piro, mi chico y yo tenemos cosas que hacer cosas, quedamos a las doce?-
- Claro contesto Emma, yo tengo que ir a clase y caroline dice que también vendrá para acallar a la señora Eiffel, tu que vas hacer Ada?
- Pues no sé, supongo que ponerme la día con mis cosas, quizá vaya a la biblioteca y luego estaré aquí, todavía no me encuentro con fuerzas como para ir a clase.
- - ja!! Cualquier escusa es buena para no ir a clase- exclamó la voz
- Ada, vente a la cocina a desayunar algo- dijo suavemente caroline mientras los demás se despedían.
- Emma, esta noche seguirás contándome la historia de ayer?- pregunte animada
- Claro, es la única forma de que entiendas por que estamos aquí, y así ayudarte a entender por que estas aquí tu también.
- Gracias- dije en voz baja.
- Bien, pues vámonos caroline, la señora Eiffel no se lo va a creer cuando te vea,- añadió Emma, cogió de un brazo a caroline y las dos desaparecieron detrás de la puerta.
Mientras observaba como se alejaban en un escarabajo amarillo por la ventana de la cocina, me senté a comer algo solido, caroline me había hecho un par de huevos con bacón que olían de maravilla, los engullí sin apenas respirar, estaban riquísimos, no era de capaz de quitarme la pesadilla de la cabeza por mas que lo intentaba y tenía gravados en la retina los ojos color ámbar de aquella pantera negra.
Estuve revoloteando por la casa, investigando donde estaba cada cosa durante mas de una hora, cuando me canse de fisgar subí a mi habitación, comprobé la ropa que tenía, que no era gran cosa pero supuse que podría ganar algún dinero para poder comprar algo mas, asique decidí que en cuanto hablara con Emma le pediría ayuda para encontrar un trabajo a media jornada o algo así, me puse un pantalón corto de deporte y unas new balances que por algún fantástico misterio eran de mi talla, ya estaba preparada para hacer un poco de deporte, iría haciendo footing hasta la biblioteca y luego volvería:
- Que te parece el plan- la pregunté
- Por mi esta bien, necesito sacar algo de adrenalina de mis conductos cardiovasculares,
- Jajajaja, de donde habrás sacado tu esa jerga- la contesté sin contener la risa,
- Venga vamos a dar una vuelta, pero sabes que??
- Que – contesté
- Creo que nos perderemos, tenemos el mismo sentido de la orientación de un yogur de fresa- concluyó entre risas
- Si nos perdemos es culta tuya- la dije en tono de bula.
Hacia mas frio del que me había imaginado, el ambiente era pesado y húmedo y las calles de esa zona de la isla estaban totalmente desiertas, la situación llevo a mi recuerdo directamente a la pesadilla, pero con un movimiento de cabeza me lo quite de encima, no estaba dispuesta a dejar de hacer nada que me apeteciera por el simple hecho de tener un poco de miedo, así que me arme de valor y empecé a correr con el ipod a todo volumen, al cabo de un rato corriendo noté que casi no me cansaba, a estas alturas tendría que estar molida y con el oxigeno puesto, pero nada era como el que va en moto, solo notaba el aire fresco dándome en la cara, y un leve tatareto de la voz de una de las canciones de fito y los fitipaldis que ese momento estaba sonando en el ipod cuando paro en seco y dijo:
- juer la biblioteca está mas lejos de lo que pensaba, se me esta haciendo eterno el paseo.
- pues luego toca volver así que vete acostumbrando- la contesté con sorna,
Raro pero no me contestó, se limito a seguir tarareando, hasta que empezó a subir el tono de una manera letal para mis oídos, madre mía!!! ahora tenía que escuchar la música del ipod mas aquella vocecilla endiablada cantando como una loca, intente no pensar en ella e hice un sprint para ver lo que daban de si mis piernas, al fondo en la calle podía ver la gran biblioteca esperándome.
Subí por las amplias escaleras, que desembocaban en una puerta gigante, entre sin vacilar, el pasillo era enorme tendría como unos veinte metros de largo por unos cinco de ancho, a cada lado había puertas de roble ornamentadas, y cuadros, muchísimos cuadros , al pasar delante de uno de ellos me llamo la atención, era un dios con dos ángeles en su regazo, los ángeles eran preciosos, uno de ellos rubio con los ojos azules, el otro castaño y con… el corazón se me paró en seco, con los ojos ámbar como los de la pantera de mi sueño, el corazón se me encogió tanto que seguí caminando, no quería volver a pensar en aquella pesadilla, no era bueno para mí , concluí, vi que una de las puertas estaba abierta y desprendía una luz fuerte y amarillenta, me dirigí hacia allí sin pensarlo, cuando entre, vi a una mujer de unos cincuenta años, con el pelo recogido y una gafas años cincuenta.
- Hola señorita sweet- me dijo con una voz dulzona, me miraba desde detrás de un mostrador amplio llenos de libros, mostrándome una gran sonrisa- la estaba esperando.
- Vaya aquí nos espera todo el mundo- dijo la voz con un punto de disgusto- como para dar una sorpresa a alguien.
- Hola- contesté- he venido por que quería coger algunos libros.
- Ya me imagino,- dijo saliendo lentamente de detrás del mostrador y acercándose a mí,- te voy a enseñar esto, la verdad es que últimamente no viene mucha gente por aquí, asique te voy a tratar como la invitada estrella de esta semana, te parece?-No sabía que contestar, asique me limite a mover la cabeza afirmativamente y la seguí a lo largo de la gran sala repleta de mesas de estudio delimitadas únicamente por una lamparita de lectura verde, los libros estaban colocados alrededor de la gran sala en librerías contiguas, la mujer me fue enseñando cada pasillo con gran énfasis, hasta que por fin me dijo.
- Puedes coger lo que lo quieras, no tiene perdida, yo voy a ir al archivo que esta aquí al lado, no tardaré mucho, tú mientras disfruta.
- Vale,- contesté sin mucho entusiasmo- señora me podría…
- Señorita mcway- me cortó- pero me puedes llamar Marie,-
- Ahh vale, Marie me podrías decir donde puedo encontrar un ejemplar de cumbres borrascosas y otro de orgullo y prejuicio?- la mujer se quedó quieta un momento y luego contestó.
- Claro los tienes arriba subiendo por aquellas escaleras, a mano derecha, ahí vas a encontrar casi todo lo que buscas,
- Gracias- la contesté, vi por el rabillo del ojo como salía de la sala y me precipite a subir las escaleras.
Era una biblioteca realmente maravillosa, con todos los libros encuadernados perfectamente, nada que ver con las bibliotecas donde había estado, parecía que el tiempo no había pasado por los libros, estaban como nuevos, cogí uno de una de las estanterías, era diez mil leguas de viaje submarino, lo miré detenidamente y me llamo la atención ver que era de la primera edición, cogí otro y paso lo mismo, y otro y también, vaya eran todas primeras ediciones, esto tenía un valor incalculable. Fui buscando la letra c por el pasillo, parándome cada dos por tres, aquello era un paraíso, estaba entusiasmada con tanta cantidad de libros.
-tardaremos una eternidad en leerlos todos- masculló la voz
- si , pero no te parece maravilloso?- respondí totalmente anonadada, las dos nos quedamos en silencio mirando aquella maravilla. Iba pasando el dedo índice por cada libro que había en la letra C con el fin de encontrar cumbres borrascosas, cuando escuche un ligero ruido, no hice mas caso por que pensé que era la señora mcway, asique continúe recorriendo la estantería hasta que una sombre me distrajo.
- has visto eso?- pregunté
-sí- contestó con voz queda
-qué era?- dijimos las dos a la vez
- no lo sé, -contesté-pero he visto algo moverse.
Despacio nos dirigimos hacía la punta más alejada y continuamos buscando el libro, con todos los sentidos puestos en alerta, volví a escuchar un ronroneo débil al principio del pasillo donde nos encontrábamos, y al mirar súbitamente descubrí que estaba allí, había salido de mi pesadilla y estaba a veinte malditos pasos de nosotras, una pantera negra, con sus ojos ámbar puestos en mí, el corazón empezó a latir con fuerza dentro del pecho. Mil preguntas se agolparon en mi mente, era un sueño, estaba soñando, ahora me despertaría de golpe y la voz me diría que qué hago?, eso era, no tenía por que tener miedo, solo era un sueño, nada de esto estaba ocurriendo.
- Yo creo que no es sueño- replicó la voz frustrada
- Yo creo que tampoco – confesé
- Vamos a salir de aquí, pero no corras – me ordenó, -tu haz lo que yo te diga y no corras,
- Vale- dije con un suspiro,
- Vamos hacía las escaleras, despacio, despacio, como si no lo hubiéramos visto,- me ordenó nuevamente, noté como la pantera nos seguía por el otro lado del pasillo, al mirar hacia adelante vi una puerta entreabierta,
- si somos capaces de llegar allí estemos a salvo,-dije mentalmente- para bajar las escaleras tendríamos que pasar justo por delante de la gran pantera negra,
- - vale!! Me has convencido- dijo la voz- pero no corras por dios!!- Fuimos dando pasos lentos pero seguros, hasta que las estanterías se terminaron, y nos quedamos cara a cara con la pantera, solo nos separaban unos cuantos metros, sin saber porque siseé con todas mis fuerzas, y alcé mis colmillos en señal de pelea, cosa que no quería, pero no dicen que la mejor defensa es un buen ataque, pues ahí estaba, retando a una pantera negra que seguramente me haría picadillo, totalmente asustada la voz me dijo:
- No te muevas, y por que has hecho eso?-preguntó con disgusto- no te muevas – la pantera se estaba acercando grácilmente hacia nosotras- no te muevas –insistió – o sí, sí, corre, corree!! Corre con todas tus fuerzas!!, - y así lo hice puse pies en polvorosa hacia la puerta que había visto antes, al llegar la cerré con las fuerzas que aun me quedaban y descansé la espalda sobre la puerta.
- Esto es una alucinación-concluí- no puede ser cierto, ahí dentro no hay ninguna pantera.
- Eso lo dices ahora pero hace un minuto……- dijo la voz con la respiración entre cortada.
-bajemos por allí – dije indicando con el dedo unas escaleras de mármol- y busquemos a la señorita mcway, dijo que estaba en el archivo.
De repente una voz proveniente de mis espaldas rompió el silencio:
- Te has perdido, corazón?, era la voz de un hombre, me quede inmóvil con el miedo agarrado en la garganta y un dolor punzante en el corazón que no dejaba de bombear locamente,- ya veo que tu corazón esta deseando pararse- dijo entre dientes, me di la vuelta, para mirar frente a frente a mi atacante, respiré al constatar que no era el que me atacó en mi pesadilla, éste era mas bajo y delgado, con los ojos negros y los el pelo largo que le caía por hombros, llevaba una especie de levita del siglo VIII y sonreía sin mostrar los dientes,- que hace una chica tan guapa como tú, y con un corazón tan vivo como el tuyo por aquí?- pregunto el vampiro, -te diré que voy hacer pequeña,- continuo sin darme tiempo a contestar, - voy a chuparte hasta la ultima gota de sangre y luego más tarde, me comeré tu corazón,- movió la cabeza haciendo crujir la vertebras, y se precipitó hacia mí, era demasiado fuerte, intente quítamelo de encima, pero no pude, nunca pensé que mi muerte sería así, a manos de vampiro, en una biblioteca, en una isla llena de vampiros, siempre pensé en poder despedirme de los míos antes de morir, pero ahora que lo pensaba, yo ya no tenía míos, todos estaban muertos, estaba sola, totalmente sola, las lagrimas empezaron a caer mientras dejaba que mi cuerpo se balanceará de un lado a otro, el vampiro separo mi cabeza de mis hombros y sentí un ligero pinchazo en el cuello,
- Para Lesta- una voz ronca y furiosa se escucho al final de largo pasillo seguida de un largo siseo,- Para ahora mismo te ordeno.
- El vampiro paró de inmediato, ni siquiera miró hacia la voz, me empujó contra el suelo y desapareció sin hacer el más mínimo ruido. Cuando logre enfocar hacia aquella voz, vi una figura deslizándose hacia mí, su cuerpo era estilizado y alto, vestía un jersey azul marino de cuello alto y unos vaqueros azules claritos, acompañados por unos náuticos azules marino también, su cabello castaño estaba despeinado graciosamente, se acerco a mí y tendió su mano, la luz de aquel pasillo era tan leve que apenas podía ver nada mas que una sombra, cogí su mano para ponerme de pie cuando mis ojos se toparon con los suyos, eran…. Eran de color ámbar, mi corazón se sobresalto y empezó a latir con fuerza, su mano soltó la mía en cuanto vio mi reacción y yo.. yo necesitaba aire.
- Te encuentras bien?- me preguntó con un tono de voz dulce pero firme,
- Eh.. yo.. – tenía que pensar en como salir de allí, no me fiaba de él, seguramente esperaría a que estuviera con la guardia baja para hincarme el diente como él de antes.- si, estoy bien, un poco asustada- contesté, mientras ponía la mano en el cuello, tocándome la herida que me había hecho el tal Lesta.
- Déjame que vea sea herida- sin saber porque me eché hacia atrás y solté un siseo- puedes confiar en mí,- dijo mostrándome una hilera de dientes blancos y perfectos- no te hare daño.- dijo con seguridad
- y por que tengo que fiarme de este?.- dije en silencio
- Por que es guapísimo- contestó la voz.
- Vaya, ahora resulta que si es guapo, tiene licencia para matarnos, gracias por las buenas noticias, cabeza de chorlito.- la recriminé
- Ada, necesito ver la herida, no voy hacerte nada,- su voz sonó como un orden pero sus ojos color caramelo eran suplicantes, de repente mi corazón empezó a latir desbocado y me puse roja como un tomate al notar como una de sus manos acariciaba la mía, o eso me pareció cuando la quito lentamente de mi cuello para ver el mordisquito del vampiro. Separó la cabeza del hombro tal y como había hecho el otro bruto y con sumo cuidado inspeccionó la zona afectada – hummm, parece que sobrevivirás,- contestó dejando bailotear una sonrisa. Cuando se aparto de mi, dejo entre nosotros un leve y embriagador aroma marino, creo que estaba hipnotizada por aquel maravilloso olor, porque no me di cuenta de cómo me miraba hasta que había pasado un buen rato, deje de respirar cuando encontré sus ojos clavados en los míos, aquellos ojos tan distintos de los demás, estaban escrutando mi alma, y en aquel instante me sentí desnuda ante él, no tenía secretos que guardar ante aquella mirada.
Capitulo 7
El chico que me había salvado estaba delante de la señorita mcway, mientras ésta se atusaba el pelo y lo miraba parpadeando.
- La señorita Mcway esta coqueteando?- resonó la voz en mi interior,
- Eso parece- la conteste con voz burlona, y una sonrisa socarrona apareció en mis labios hasta que el chico se dirigió a mí y en ese momento se me borro la sonrisa.
- Necesitas algo mas Ada- el chico me miró seriamente y yo negué con la cabeza, ya había escogido como diez libros, los suficientes como para poder estar una buena temporada sin aparecer por allí. – pues esto es todo Marie, ponlos en mi ficha, de acuerdo?- le dijo a la mujer con una voz dulce.
- Claro Braiel, no faltaría mas- Marie volvió a sonreírle cariñosamente. Mientras la señorita mcway pronunciaba estas palabras a mi se me congeló el corazón.
Al cabo de un rato Braiel Cold caminaba hacia la salida de la biblioteca con mis libros bajo su regia protección, yo marchaba dos pasos por detrás de él, sin haber salido aun de mi estupefacción. Volvió la cabeza para ver que realmente le seguía y dijo:
- te llevo a casa, no beberías andar sola hasta que la gente se entere que hay un medio humano por aquí o lo que ha pasado esta noche se repetirá mucho - no se que cara tenia que tener porque cuando me miró su siguiente pregunta fue- te encuentras bien?
- yo.. no… esto si- conteste hecha un completo lio,- tu eres Braiel Cold?- logre decir
- él mismo- contestó con un todo de burla, y su sonrisa volvió aparecer- porque me lo preguntas?, añadió
- bueno yo, esto ….- estaba roja como un tomate y mi corazón estaba paralizado,- he oído hablar mucho de ti estos días, y la verdad esperaba que fueras de otra manera.
- de otra manera? Humm interesante- se lo estaba pasando genial viendo como me ponía en evidencia- y como debería de ser, según tu?- me interrogo con la mirada.
- pues mas mayor- le solté sin saber porque.
-mas mayor que quien?- vaya esto solo acababa de empezar y parecía que no iba a terminar en la vida, si se suponía que iba a contestarme con una pregunta a cada una de las mías.
- pues mas mayor que yo por ejemplo- inquirí
- soy mas mayor que tu, lo creas o no, pero me convirtieron con diecisiete años y así llevo ya una eternidad- sus palabras se tornaron amargas, bajó los ojos y dio al mando distancia del coche. Nunca había visto un coche igual a ese, las puertas se abrieron hacia arriba como si fueran las alas de un murciélago negro, me acerque al interior que olía suavemente a piel y musgo y me senté en el lado del copiloto, mientras él colocaba los libros en la parte de atrás, leí una insignia que ponía lambhorgini.
- ahora me toca a mi- dijo con una sonrisa burlona, puse los ojos en blanco y esperé pacientemente a su pregunta.- que mas sabes de mi?- pregunto desafiante.
- pues no mucho, la verdad- que iba a contestar, que me desnudaron dos vampiras histéricas al enterarse que llevaba su ropa puesta, que una de ellas, si no las dos, me había confesado que era el amor de su vida y que estaban locamente enamoradas de él? , en vez de eso, me mire la manos y le dije con serenidad- solo sé de ti que tienes una habitación muy bonita, y que gracias a ti no me abrasé el día que decidí vengar la muerte de mis padres.
- Ahh eras tu la cosa chamuscada que recogí en black house?- le mire llena de furia por haberme llamado cosa, y al ver como sonreía entre dientes, me puse mas furiosa aun.
- si yo era esa cosa viscosa que recogiste- dije fríamente. Menuda imagen tenia de mí, el corazón me dio dos vueltas de campana, y se precipito con una mala leche desmedida.
No dijo nada más en todo el camino, mientras, yo miraba llena de irritación por los cristales del magistral coche, la gente por la calle se paraba a mirarlo, o se daban en los codos los unos a los otros, nos observaban desde cualquier ángulo, calle, o avenida que cruzábamos.
Una vez dentro del recinto de la mansión, paró el motor y me miro fijamente, me quede sin aliento al notar el poder de su mirada sobre mí.
- Ada, no te enfades- dijo dulcemente- te conozco desde siempre, fui yo quien te trajo de España, y quien trajo tus cosas hasta aquí, tu no eres una desconocida para mi, te lo aseguro.- esto ya era demasiado, se había estado burlando de mi, y yo había entrado al trapo, encima él había recogido mis cosas, con lo cual había estado en mi dormitorio, había visto yo que se… mis cosas, mis fotos, mi ropa interior….. la vergüenza empezaba a hacerse conmigo y la ira también.
- Si, - contesto la voz con un suspiro- pero es tan guapo.
- Shhhhh calla, no tengo ganas de escuchar como babeas por él- dije con dureza.
- Si pero….- continuo la voz
- - ni pero, ni pera- la corté
- Ósea que me conocías cuando me recogiste en el árbol?- inquirí atónita y llena de una amarga vergüenza.
- Claro que si, era solo una broma- sonrió ampliamente y dios mío!!.......era la sonrisa más bonita que había visto en mi vida. Pero eso no ayudo para que se me quitara el nudo de la garganta ni la irritación.
- Antes de llevarte a casa, debemos ver a Marta, estará esperándonos,- dijo mirando hacia la mansión con un movimiento de cabeza. Empezaba a sentirme como una marioneta, pero no dije nada, me limité a salir del coche y cerrar la puerta con delicadeza, aunque para ello tuve que ponerme de puntillas y soltar algún que otro juramento, mientras mi acompañante seguía pasándoselo de maravilla.
Una vez en la mansión todo parecía mas monumental que cuando estuve la primera vez, hacía ahora un par de días como mucho, aunque realmente parecía que había pasado una eternidad, anduvimos por uno de los pasillo hasta llegar a un despacho, en el que reinaba un gran escritorio y detrás de este, la señora Eiffel, nos daba la bienvenida quitándose las gafas de lectura:
- No te quedes ahí Ada, pasa y siéntate donde gustes,- dijo mientras se sentaba en una de las sillas de la sala,- como estas querida?- pregunto con condescendencia
- Bien, haciéndome poco a poco a la oscuridad- en ese momento un soplo de aire frio inundo la habitación,- eh dicho algo inconveniente?- pregunte dubitativa.
- No por dios – contesto la señora Eiffel, -es solo que tienes mucha razón, siempre cuesta hacerse a la oscuridad, ese es nuestro destino, aunque debes saber que a partir de la semana que viene, podremos salir también por día, esto solo ocurre un par de meses al año, porque la condensación de nubes es tan alta en esta zona que no deja entrar los rayos ultravioletas y podemos disfrutar un poco de la luz solar- su fingida alegría se desvaneció al instante.
- Para que querías vernos- exigió Braiel.
- Braiel tenemos problemas- la señora Eiffel se acerco a él- sabemos que Marcus ha decido buscarla, y sabe donde está, esto significa..
- Ya se lo que significa- su rostro cambio. Hasta ese momento no me había dado cuenta de sus angulosos rasgos, apretó la mandíbula y contuvo la respiración mientras yo yacía maravillada por tanta belleza,- perdóname Marta,- suplicó,- esto no me gusta nada, pero si Marcus quiere guerra la tendrá, que ha dicho el conclave?- dijo intentando disimular su malestar,
- Que tu decides, eres tu quien esta al mando de esta situación, pero ya sabes lo que piensan- concluyo la señora Eiffel, yo como no podía ser de otra manera, no me estaba enterando de nada.
- Si, se lo que piensan- dijo amargamente-, pero ni loco, no la expondré como ardid, es demasiado arriesgado, no dejare que mi hermano la vuelva a tocar.
Ahora si que ya no entendía nada, de quien hablaban y por que tenía que estar yo presente en lo que se suponía iba a ser una guerra encarnizada.
- Despierta!!- dijo la voz, están hablando de nosotras. Me sobresalte con esa idea, el ambiente tenso que se respiraba en la sala, daba una idea de la magnitud del problema y si era yo de la hablaban estaba peor de lo que me había imaginado.
- Braiel- dijo la mujer con dulzura- no te preocupes haremos todo lo que este en nuestra mano, para que no la pase nada.
- Que no me preocupe?- dijo encolerizado- sabes que si me preocupo, por que conozco a mi hermano, se lo que es capaz de hacer, y también sé- miro a marta lleno de furia- que no parará hasta que consiga lo que quiere.
- Debes calmarte- dijo Carlo desde la puerta, uno de los ancianos- Braiel, estamos todos en esto, no estas solo, él no podrá con el conclave y los guerreros, no tiene la suficientemente fuerza como para derrotarnos, pero tienes que entender que si solo se trata de ella, no podemos dejar que se destruya nuestro mundo por una sola persona, son daños colaterales, Braiel, lo entiendes verdad?- concluyo Carlo fríamente.
- Que si lo entiendo?, Carlo, tu me preguntas a mi que si lo entiendo?, he luchado en mas guerras que tu, anciano, he perseguido y aniquilado a los proscritos durante toda mi existencia, he sido un guerrero, cree con mis propias mano la cruz de ópalo de negro, incluso he matado a mi propio padre, ósea que no me preguntes que si lo entiendo,- sus ojos mataban de furia- para mi lo primero es la seguridad de lo nuestros y lo que hemos llegado a construir con nuestros ideales y no dejare que nada lo destruya, pero no me pidas que se la dé como ofrenda, al mayor de mis enemigos por que si es así, no solo tendré que luchar contra uno.
- De acuerdo hijo-dijo Carlo claramente consternado,- esta bien, pensaremos en algo antes de que ocurra lo inevitable, la semana que viene empieza el Timoran, podríamos ganar algo de tiempo, podríais estar fuera durante un par semanas, en algunas de la casas de nueva york o Vermont y mientras tanto atraeremos a Marcus con la intención de hablar con él sin riesgo para ella.- dijo cabizbajo el anciano y dando una palmadita con cansancio en el hombro Braiel Salió de la sala.
Yo estaba aun en estado de shock, mientras pensaba en lo diferente que era cuando íbamos hacia la mansión y el agrio malestar que se respiraba ahora, necesitaba saber si, era de mi de quien hablaban, por que yo también tenia cosas que decir al respecto, me estaba cansando de ser un títere en manos de otros y además si el tal Marcus me quería pues lo mismo yo le quería también.
-Braiel- dije vacilante
-que- contesto secamente mientras miraba a la carretera,
-necesito saber cosas,-
- que cosas necesitas saber?- dijo con amargura
- quiero saber si .. si allí hablabais de mi-
- si- contesto tajante.
-quien es Marcus?- pregunté
- mi hermano- dijo mientras le latía el mentón,
-y por que me quiere a mi?- empezaba a darme de lo que estaba ocurriendo.
- por que tiene que terminar lo que empezó- paró el coche y me miró profundamente, en ese momento mi corazón empezó a bombear locamente y note como la cara me ardía- Ada, no es por ti, es por mi a por quien va, siempre a sido así y siempre lo será, tu solo eres un medio para llegar hasta mi, y esta vez me encontrará.- sus ojos color caramelo soltaban chipas de amargura y furia.- alguna pregunta mas?- exigió saber, mientras ponía en coche en marcha otra vez.
-no- conteste confundida, aparentemente era el mismo chico que se había burlado de mi, hacía apenas dos horas, pero ahora era un hombre, un guerrero, una bestia fría y letal, y yo no era mas que una niña, que había llegado a su vida y le había llevado directamente a una guerra con su hermano, era normal que se mostrara distante y parco conmigo aunque me doliera en lo mas profundo de mi ser, era totalmente normal.- o bueno si-solté de repente- que es el Timoran?- dije intentando que mi disgusto no llegara a mi palabras.
- es lo que te dijo antes marta, un par de meses al año, las nubes son tan espesas en toda esta zona que nosotros podemos salir de día, y viajar si así lo queremos,
- y que es la cruz de ópalo negro?- un dolor punzante se me clavo en el corazón al recordar las palabras de mis padres,
- la cruz de ópalo, no es nada- dijo rotundamente
- si que es algo- respondí encolerizada. El me miró sorprendido y retuvo mi mirada durante un segundo para después sonreír levemente.
- si, tienes razón, la cruz de ópalo es algo- dijo con voz respetuosa.
-Y??- dije expectante.
-y nada que tu debas saber- contesto menos serio que las otras veces.
- ósea, que no me lo quieres contar, es eso?- repetí indignada.
- tal y como tu lo has dicho, yo Braiel Cold no te lo quiero contar- y ahí se quedó nuestra conversación. Cuando mire por la ventanilla vi la preciosa casa blanca donde me alojaba, abrí la puerta y Salí del coche pensativa,
- Braiel-dije con voz apagada mientras el recogía tranquilamente los libros del coche.
- que- contesto cerrando la puerta,
-ni por asomo pienses que esto se acabado aquí- dijo la voz crispada.
- me lo contaras?- dije con una nota de disgusto
- algún día, - dijo volviendo a mostrar esa sonrisa y señalando con la barbilla hacia la casa, continuó-pero ahora creo que tienes gente esperándote. Mire hacia donde me indicaba su barbilla y vi como una de las cortinas del salón bailaba como si alguien la acabara de agitar, me dirigí hacia la entrada notando como los pasos de Braiel Cold me seguían de cerca.
- vas a entrar? O te vas a quedar aquí?- pregunte punzantemente
- algún día entrare, pero hoy solo voy a ver como entras tú- no había terminado de decir esas palabras cuando la puerta se abrió y unos ojos azules soltaba chiribitas de alegría.
- ho…la- logró decir caroline,- Ada ya esta aquí!!- grito hacia dentro de la casa,- vaya que sorpresa y viene acompañada, no os esperábamos- murmuró nerviosa,
- que no nos esperaban?- grito la voz- pero donde se suponía que teníamos que estar?
-yo me marcho- dijo Braiel, poniendo el montón de libros en mis manos, y dando media vuelta para volver al coche,- ya os veré en otro momento- dijo mientras nos daba la espalada y agitaba la mano con un solo movimiento en señal de despedida.
Una despedida que me dolió mas de lo que me esperaba, ¿porque me sentía atada a ese vampiro?, ¿como si no estuviera completa, como si necesitara estar a su lado solo para ser?, ¿por que me dolía el cuerpo y el alma con su sencilla pero cruel despedida?, no encontré ninguna respuesta a mis preguntas, solo sentía un escalofrió con solo pensar en no volver a verle, como si se me rompiera el corazón y todos las terminaciones nerviosas de mi cuerpo se pusieran en alerta por un dolor devastador.
Cuando entre en la casa con los libros acuestas, vi seis pares de ojos desorbitados mirándome, caroline estaba tan nerviosa que no dejaba de moverse de lado para otro.
- Ese.. era Braiel Cold, lo sabes verdad?- exhaló
- Si, lo se, - conteste con tono helado,
- Donde te lo has encontrado- pregunto Emma- por que es bastante difícil toparse con él, las únicas veces que nosotras le hemos visto, han sido los bailes de fin de Timoran.
- Pues- dije insegura- en la biblioteca, un hombre intento atacarme como hizo Sam el primer día, y él lo evitó.
- Nena ese corazón tuyo, llama bastante la atención- dijo Sam con tono de burla haciendo una mueca hacia los demás,
- No puede ser,- contesto caroline frustrada
- Bueno da igual- dijo Emma- te ha dicho si vendrá mañana- continuo preguntando
- Pero no decías que daba igual??- replico la voz, éstas están como dos cencerros- concluyó.
- Pues, no dijo nada- dije con amargor- solo que nos veríamos y ya está.- cerré el tema tajantemente.
En la habitación había tres chicos más, uno de ellos era james, al que reconocí de inmediato pero los otro dos no me sonaban de nada,:
- Hola- dije intentando desviar la atención,
- Ohhh!! Ada perdona- dijo Emma- estos son Samuel y George, los dos chico me miraban como si nunca hubieran visto una cosa igual, George se levanto de un salto e hizo una reverencia mientras decía:
- Encantado de conocerla, señorita- Samuel mientras tanto levanto la cabeza y dijo:
- Que hay?, Sam tiene razón, tu corazón es una llamada para todos los vampiros de Sugar Island, yo que tu iría con cuidado por la isla, un corazón así, nos recuerda lo que somos, y sabes lo que somos?- dijo fríamente- cazadores de corazones.
- Calla- contesto caroline mientras le daba un coscorrón en la cabeza,- ella no es humana, no sabemos lo que es, pero está claro que no es humana, es casi como nosotros, verdad Emma?
- Si, casi como nosotros- dijo Emma pensativa, bueno chicos vosotros que vais hacer?- George lanzó su mano hacia Samuel y dijo con aire distendido:
- Tu y yo tenemos una partida a medias, ¿Dónde tienes guardado el ajedrez?- pregunto a Emma,
- Está donde lo dejasteis el otro día,- contesto sin muchas ganas.-
- Yo voy a subir a darme una ducha- dije con un suspiro,- he estado sudando y debo de oler fatal, la sangre se me subió a los mofletes, al recordar que había estado con Braiel Cold y que mi olor al igual que el atuendo, eran de lo peor. La voz soltó una serie de improperios que no pienso repetir y maldijo hasta la saciedad, cosa que yo apoyaba totalmente.
Capitulo 8
Ni siquiera la ducha caliente me devolvió está vez la serenidad, tenia el estómago totalmente encogido y no podía quitarme a Braiel Cold de la cabeza y para ser sincera tampoco quería quitármelo, una vez tras otra pensaba en sus ojos y en su sonrisa y sin querer una leve mueca de alegría se dibuja en mi cara. Cuando baje al vestíbulo todo estaba al igual que la noche pasada con la única salvedad, de que en una mesa de juegos estaban sentados George, con sus pelo a lo afro y Samuel, con lo ojos clavados en el tablero, los dos pensativos jugando al ajedrez, caroline había preparado los típicos vasitos de sangre y algo de comer para mi, mientras Sam y James, sorbían de una bolsa de plasma los dos al unísono.
- Hoy nos dará mas tiempo que el ayer para poder contarte nuestra historia y ahora también la tuya Ada- dijo Emma cariñosamente. Nos sentamos cada una en un cojín y Emma prosiguió con la historia:
- A ver por donde me quedé, ah si!! Los Dhampir,- admitió- los dos niños, estuvieron escondidos en el bosque durante años, viviendo y alimentándose como bestias de otros animales.
- Uffff, que asco – dijo George desde la mesa de juego.
- Si, bueno ya sabemos que da asco pero tengo que seguir con la historia,- confeso Emma con énfasis- un día un vampiro nómada, de los muchos que antes habitaban la tierra, los encontró, no sabia muy bien lo que eran- todos me miraron en ese momento y los colores volvieron asomar en mi cara mientras Emma continuaba con el relato- pero sabia que eran vampiros, nosotros nos olemos desde la lejanía- aclaró-, los recogió y se los llevo con él, los niños siguieron creciendo y recibiendo una educción que aunque nos cueste creer aquel nómada llamado Ariste les proporciono, Ariste pensó en encontrar un sitio donde asentarse, ya que ir de un lado a otro con dos pequeños vampiros le limitaba bastante, no podía viajar demasiado, y sus zonas de alimento estaban siendo devastadas por otros grupos de vampiros, porque aunque no eran demasiados en aquel momento, se dejaban notar. Muchas de las epidemias con las que cuenta la historia no han sido tales, los humanos en aquellos tiempos no podían poner explicación a las muertes súbitas que ocurrían en ciertos sitios y por eso se les llamaban epidemias, cuando realmente éramos nosotros lo que arrasábamos con ellos.
Ariste encontró un lugar seguro donde vivir, estaba en Transilvania, Rumania, era un lugar perfecto para residir, alejado de la mayoría de las cosas, pero con la suficiente densidad de población como para alimentarse sin llamar la atención. Ariste les inculco, uno de sus preceptos mas valiosos, ¿porque matar una vaca que te da leche?, para alimentarse no era necesario matar, puesto que los vampiros, podían borrar hechos puntales de la memoria de sus victimas, entonces ¿porque matarlos cuando podrían servirles de nuevo?, ese fue su dogma , jamás matarían a nadie, se alimentarían, borrarían la memoria de su victima y santas pascuas. Y así vivieron más de dos lustros los tres vampiros alejados de todos los demás y sin ser descubiertos.
Un frio día de febrero, un hombre apareció en la casa donde moraban los tres, era un vampiro, quizá el vampiro mas poderoso que Ariste había conocido jamás, le pidió un techo donde poder resguardarse del día y él no se lo negó, aquel vampiro se llamaba Drag Cold, nada parecía presagiar la oscuridad que aquel hombre llevaría a sus vidas, los chicos contaban ya con diecisiete años y les faltaba poco para ser mayores de edad y poder empezar a vivir sus propias vidas, pero aquel vampiro, su propio padre les condenó- todos estaban afligidos por la historia y yo tenia el corazón en un puño cuando escuche el apellido de aquel monstruoso vampiro- Drag Cold mató a Ariste la misma noche que llego a la casa, dejando su cuerpo fuera para que el sol del nuevo día convirtiera en cenizas sus restos.
Cuando conoció a los dos hermanos, se quedo perplejo al ver como uno de ellos se parecía a su amada, tenia los mismos ojos azules y el pelo rubio, el otro por lo contrario, era como él mismo, parecía que se estuviera mirando en un espejo, sus mismos ojos canela y la gravedad del pasado en su rostro. En ese momento se abrió una herida en su pecho, era verdad, la historia que había escuchado en tantas ocasiones era cierta, sus propios hijos, fruto de un amor inmenso, estaban frente él, pero otra idea nubló su raquítica felicidad, aquellos dos seres habían matado a lo que mas quería en el mundo, y él acabaría con ellos, se lanzo a por ellos en un ataque mortal, pero al morderlos lo único que consiguió fue convertirlos en los vampiros mas poderosos de la faz de la tierra. No solo por ser mordidos por su padre, sino por que al haber sido amantados por una loba, sus poderes aumentaron, pudiendo hacer cosas que otros vampiros no podían, por ejemplo- Emma paró un momento, cogió un vasito y bebió largamente antes de proseguir- por ejemplo, podían convertirse en cualquier animal que quisieran ser, la madre naturaleza les había otorgado ese don.
- Ajá! Dijo la voz dentro de mi cabeza,- no hace falta que diga a quien se me parece la pantera, verdad?- me recriminó la voz.
- No y calla-la conteste súbitamente.
- Cuando descubrieron la historia de su pasado, se abrió una brecha impenetrable entre los dos hermanos, uno de ellos quiso continuar con su padre y sembrar el caos en el mundo, mientras que otro rehusó su derecho de primogénito para luchar hasta la saciedad en pos de las normas del Ariste, el único que él reconocía como padre.
Todos nos quedamos en silencio, supongo porque cada uno habría sacado sus propias conclusiones y yo había sacado las mías sin ningún genero de duda, tenia que hacer una pregunta que me estaba amargando el alma y con un hilillo de voz conseguí pronunciarla.
-Emma, ¿como se llamaban esos dos vampiros?- no hacia falta que me contestara, ya sabia la respuesta mucho antes de acabar la historia pero necesitaba constatarla.
- no se llamaban Ada, se llaman, por que a día de hoy siguen estando vivos- dijo Emma visiblemente seria- Marcus y Braiel Cold son los hijos de ese primer vampiro, son, como decirte, la realeza de nuestra especie, son una leyenda viviente y por supuesto los dos tienen, organizaciones incondicionales a su merced.
Marcus tiene a todos los proscritos de la tierra, su tiranía ha llegado en algunas épocas a ser indómita, pero Braiel siempre ha encontrado la forma de detenerle, Ada- dijo mirándome directamente a los ojos- es más fácil destruir que construir y eso es justo lo que los separa.
- Esta noche en la mansión, escuche que Braiel decir que había matado a su padre, es cierto eso?- murmuré
- Has estado en la mansión?- inquirió caroline atónita.
- Si- conteste- pero dime, es cierto?- dije yendo directa al grano.
- Si, Ada, Braiel se propuso vengar la muerte del que había sido su padre, y lo consiguió, desde entonces Braiel Cold ha sido mas tratado como un dios que como un vampiro, aunque nunca jamás dejo de luchar, ha sido el guerrero mas despiadado de toda la cruz de ópalo.- de nuevo el corazón se me encogió.
- Que es la cruz de ópalo?- pregunte con ímpetu.
- La cruz de ópalo es el arma con la que Braiel Cold mató al primer vampiro, ósea a su propio padre, y también es la organización de guerreros que controlan a los sublevados, no solo hay vampiros en esa orden como ya iras viendo.
- Y como es? Como una cruz normal?- seguí preguntando.
- No,- dijo tajante-es una cruz con seis aspas, mas parecida a las aspas de un molino que a una cruz tradicional. Rápidamente mi cabeza recordó la mesa que había visto donde estaba el conclave de ancianos, la mesa era igual que la cruz de ópalo.
- Y que es lo que la hace especial?- murmuré
- Esa cruz fue forjada según una antigua leyenda bajo siete soles y ocho lunas, Braiel Cold tuvo que pasar un verdadero infierno hasta verla terminada, dicen que las heridas que sufrió eran tan grandes que debería de estar muerto, pero como ya he dicho antes Braiel, cuenta con aliados muy poderosos, la leyenda cuenta que seis luces blancas tenían que filtrar su poder en el ópalo, y al finalizar los siete días y las ocho noches, su poder quedaría retenido en sus cristales opacos, tanto sus poderes para sanar como para matarnos quedaron incrustados en las piedras preciosas y fue así como la cruz de ópalo paso de ser una leyenda a convertirse en una realidad, cualquier vampiro al que preguntes te confesará el terror que le tenemos a ese arma mortífera, y si callera en malas manos, no quiero ni imaginarme lo que podría ocurrir.
- Ni yo- dijo con un suspiro Caroline.
- Seguramente habrás escuchado- continuo Sam, que había dejado de sorber de la bolsa de plasma- que a los vampiros se les puede matar con una cruz, pues es mentira, una cruz tradicional no nos hace nada, como el ajo o el agua vendita, solo la cruz de ópalo negro nos puede matar, y por supuesto si nos cortan la cabeza o algún otro animal nos muerde en la arteria aorta y nos desangra, Ahh y exponernos a las rallo ultravioletas, también es una forma amarga de morir, pero todo lo demás mentira.
Ya tenía bastante información, aunque me habían surgido otras mil quinientas preguntas, que quería hacer solo Braiel Cold en cuanto lo tuviera delante, Emma miro el reloj y dijo:
- Eso es mas o menos toda la historia Ada, en el mundo hay varios sitios como Sugar island, cada uno bajo la atenta supervisión de un anciano. Los ancianos pocas veces se reúnen, y cuando lo hacen es porque algo fuerte está pasando. La cruz de ópalo la forman seis ancianos aunque a Marcus y Braiel Cold también se les considera ancianos aunque no tiene la marca del aspa de ramish, esa marca es un aspa de la cruz ópalo en su cuerpo , todo aquel que fuera destinado a ser un anciano, la tiene en alguna parte de su cuerpo. Uff Ya es demasiado tarde- dijo levantando los ojos hacia el reloj del salón, mañana vendrás con nosotras a clase, así te enseñaremos Sugar island y conocerás a mas gente, quieres??-
- Sii- dijo caroline totalmente contenta- encima de ir a clase hoy la señora Eiffel no ha aparecido, - añadió con disgusto-así que si vienes mañana podre enseñártelo todoooo!!!!!!!!!
- Vale, en realidad no tenia otro planes- conteste, aunque en fuero interno, si que tenia otros planes, salir a buscar a Braiel Cold era el primero de la lista.
De repente un sonido metálico me paralizó el corazón y todos los demás se pusieron en guardia, afuera de la casa había algo que nos amenazaba, el ruido continuo pero esta vez seguido de unos pasos, unos pasos de animal. Un rugido feroz se escucho tras la puerta de la entrada y todos nos agolpamos en ella, George abrió con cuidado la puerta y asomo levemente la cabeza mientras james y Samuel siseaban poniéndose como barrera entre la puerta y nosotras. No fue un espejismo ni una alucinación, estaba allí, la pantera negra estaba frente la puerta con sus ojos ambarinos, mirándonos sin hacer el mas mínimo movimiento, poco a poco fue subiendo cada uno de los peldaños de la escalera de la entrada y entro con aire triunfante en el acogedor vestíbulo, no se paró frente a nadie en particular, subió las escaleras y desapareció en el piso de arriba.
Congelados por la aparición, nadie supo que decir, quizá porque sobraban las palabras, cada uno de nosotros sabia quien era aquella pantera negra, aunque no sabíamos que había ido hacer allí, disparados subimos al piso de arriba, inspeccionamos las habitaciones una por una y al llegar a la mía se me paró el corazón, estaba allí, echada bajo los pies de mi cama, mirándonos con decadencia.
- Vaya- exhalo james- parece que tienes visita.
- Si eso parece- murmuré atónita,- tendré que dormir con esa pantera tan fea todo el día, - dije con sarcasmo, sabiendo que Braiel Cold me estaba escuchando perfectamente, - preferiría que me matasen con la cruz de ópalo a dormir en esa habitación pero si no tengo mas remedio….-añadí tajantemente. Un gruñido feroz salió de la garganta de la pantera y todos nos estremecimos.
Nos costo un poco dejar de mirar a la pantera, pero ya estaba despuntando el sol y los chicos se vieron obligados a quedarse en la casa, yo me puse el pijama y pase delante de la pantera sin ningún temor, todos quisieron saber si me encontraba bien, cosa que era verdad, me encontraba mejor que bien, mi corazón daba saltos de alegría al saber que estaba tan cerca de Braiel Cold aunque no fuera de la forma que me había imaginado. Una vez que me quede a solas en la habitación, me baje de la cama y me fui directa a la pantera que descansaba plácidamente a los pies de mi cama, acaricie con cuidado su cabeza hasta que escuche un leve ronroneo y le dije al oído: que descanses.
La semana había pasado mas lenta y fría de lo que hubiera imaginado, el aire se volvió irrespirable, gracias en gran parte a la presión que ejercían las nubes contra la isla y la humedad del lugar, yo andaba muerta de frio porque era pleno diciembre y no tenia un abrigo decente con el que abrigarme, contaba solo con una cazadora vaquera que Braiel Cold había cogido de entre todos los montones de cazadoras que tenia, en ese momento le maldije, mientras la voz me decía que porque no habrían mandado a una chica a buscar nuestras cosas.
Decidí hablar con la señora Eiffel a principios de semana, para haber si podía ayudarme a buscar algún trabajo, ya que le había puesto el ojo a una cazadora preciosa de esquiar rosa y blanca, y no pensaba dejar que nadie me la pagara. Recibí la respuesta esa misma noche, la señora mcway me llamó y me dijo que podía empezar a trabajar en la biblioteca, si quería, la noche siguiente. Asique así pase la semana, yendo a estudiar cinco horas y luego otras 3 a la biblioteca, la verdad es que el trabajo me fascinaba, estar entre tantos libros me encantaba, aunque el primer día descubrí que no había tanta faena como para ser dos personas trabajando allí, me que lo habían echo por tenerme ocupada y la verdad que me venia de maravilla, el tiempo que estaba allí no pensaba en nada de lo que había pasado, sobre todo en mis padres. Empecé a limpian los libros afanosamente, poniendo toda la delicadeza del mundo en cada ejemplar, puesto que los libros que había allí eran una maravilla. Estaba intentando subirme a una escalera para llegar a una tablilla de arriba, cuando en una de las estanterías vi un antiguo libro databa del 1897, el autor era Bram Estoker y el libro Drácula, la similitud del nombre y el apellido del prime vampiro me dejo aturdida, era la primera vez que caía en esa coincidencia, lo cogí del estante y me fui directa a la señorita mcway preguntándole si podía llevármelo para leerlo. Marie me sonrió y agito la cabeza afirmativamente.
Era la ultima noche antes del Timoran y todos estaban exultantes de felicidad, las clases se habían suprimido y en su lugar había una fiesta en la playa de north island, era mi oportunidad de volver a estar cerca de Black House, y quien sabe si de volver a ver a Braiel Cold, ya que no había vuelto a saber nada de él desde el día en que lo conocí, aunque todas las noches a la misma hora, volvía a aparecer mi querida pantera y volvía a ponerse a los pies de mi cama.
Mientras iba en el coche hacia la playa junto con Emma y Caroline pensaba que, jamás me imagine que echaría tanto de menos al sol, la verdad es que nunca pensé en tener que echarlo de menos, es como algo que sabes que está ahí, y que te va a acompañar todos los días de tu vida, algo que cada vez que abras los ojos lo encontraras, pero ahora que me estoy acostumbrando a vivir en la oscuridad, daría lo que fuera por ver el sol una vez mas, y mañana por fin sería el gran día, supongo que eso es lo que les pasaba a todos y por eso estaban tan contentos, Caroline llevaba una semana pensado, que se va a poner el primer día y me tenia la cabeza loca con unas gafas de sol que se había comprado. Yo por mi parte solo pensaba en comprarme la cazadora de esquí, aunque también estaba ansiosa por ver el sol y volver a sentirme humana otra vez.
Cuando llegamos a la playa, estaba atestada de gente, todos danzaban o charlaban alrededor de una hogueras, recordé en ese momento algo peculiar, en España también se ponían hogueras en la noche de San Juan, llegamos a un corrillo de gente donde estaban los chicos jugando con un balón y unas cuantas chicas del campus nos saludaron desde lejos, emma y caroline estaban radiantes y yo, bueno, yo solo miraba hacia Black house, intentando casi traspasar las paredes visualmente, pero nada, ni rastro de Braiel Cold por ningún lado, el olor marino me transportó de inmediato a la habitación en la que había estado la primera noche.
Aquí todo tenia un toque mágico y supersticioso, por lo visto esta noche al dar las doce, todos nos sentaríamos alrededor de las hogueras y contaríamos uno por uno, desde cuando dejamos del ver el sol por primera vez, ósea cuando nos convertimos en vampiros, yo esperaba ansiosa por saber las historias de Emma, caroline y Sam, porque tenia la curiosidad desde que las conocí pero me había atrevido a preguntárselo, quizás por que tenia miedo de que pudiera dolerlas o como en mi caso que no se acordaran de nada.
Sam llego con james en un deportivo rojo, y se unieron entre risas a nuestro grupo que iba aumentando según pasaban las horas, todos querían saludarme y hablar conmigo y gracias a caroline no tuve que repetir muchas veces la misma historia puesto que ella se encargaba de ello.
Llegaron las doce mas rápido de lo que me suponía, todos nos arremolinamos alrededor de la hoguera y Emma empezó con el ritual, sacaron los termos con sangre y empezamos a beber, mientras ella relataba su historia:
-algunos de los que estáis aquí, sino todos, ya sabéis la historia de como me convertí, pero en honor a Ada sweet- dijo dirigiendo su mano hacia mi- nuestra nueva compañera me extenderé un poquito más. Mi madre fue convertida en una estación de tren mientras volvía a casa del trabajo, de esto hace ya setenta y cinco años, mi padre nos abandonó al poco tiempo, poniendo como escusa que no soportaba a mi madre en esas circunstancias, que se había vuelto loca y que no la aguantaba mas, mi hermana y yo, no sabíamos que la pasaba, solo que estaba enferma y que deliraba en sueños con monstros y animales que la acechaban, los grito eran insoportables y cada vez estaba peor. Una noche estábamos dormidas nuestra habitación, mi hermana contaba en ese momento con cinco años y yo con dieciséis, escuchamos como mi madre se arrastraba por el suelo y luego un gran ruido inundo la habitación, estaba totalmente oscuro y no podía ver nada, solo note como mi madre se abalanzaba sobre mi, y perdí el conocimiento, no se cuanto tiempo pasó hasta que pude abrir lo ojos, mi hermana estaba allí a mi lado blanca y sin vida, la toqué despacio la cara y los pequeños rizos de su pelo pero no hacia nada, estaba muerta, llore y llore no podía hacer otra cosa mas que llorar, mi madre había desaparecido y me encontraba sola con mi hermana muerta en los brazos, decidí salir a buscar ayuda pero en cuanto Salí a la calle, el sol me quemo los ojos y volví a la oscuridad de la casa, cuando entre de nuevo a la habitación el cuerpo de mi hermana no estaba, su nombre era Abel,- Emma regreso de aquel tiempo para beber de un vasito y sonreírme vagamente,- grite por todos los lados de la casa, Abel donde estas! Abel! No podía ser! yo misma la había visto muerta, nadie había entrado en la casa, no podía ser que ella…. Se me paró el corazón cuando la vi frente a mi en la puerta de la habitación, estaba totalmente blanca, fui corriendo hacia ella y la cogí en brazos la bese la cabeza los bracitos, mientras ella lloraba y se aferraba a mi cuello, menos mal gritaba, estas bien? Meneo su pequeña cabecita y se tapo los ojos con mi pelo.
Pasadas dos o tres noches Salí de casa, las dos teníamos sed de sangre y no teníamos que comer, así que Salí a cazar algo para las dos, encontré un perro enorme abandonado en la calle y me lance a por él con todas mis fuerzas, lo lleve a casa y lo desangramos entre las dos, esa fue la primera vez que mate para alimentarnos, luego vinieron mas, de las que no quiero acordarme, no sabia como parar cuando estaba de caza, la sed de sangre nos pedía mas y mas. - Emma paró y su cara se convirtió en acero- una noche decidí ir a buscar a nuestra madre, ella tenia que estar por allí, no podía que nos hubiera abandonado a las dos, por lo menos no a Abel, era tan pequeña…. Salimos dispuestas a encontrarla, costara lo que costará y no encontramos con un grupo de vampiros sedientos, mi madre se encontraba entre ellos, cuando la vimos, ni siquiera nos reconoció y eso que Abel salió disparada hacia ella cogiéndola de la pierna y llamándola mama, pero aquella mujer ya no era nuestra madre, nuestra madre había muerto, con el corazón roto estuvimos vagando durante días, escondiéndonos del sol y saliendo por las noches a cazar, hasta que un guerrero nos encontró, nos trajo a Sugar island y empezamos a tener una vida normal las dos, - Emma volvió a parar, pero nadie pregunto nada- como ya sabéis,-continuo con un nudo en la garganta- algunos de vosotros conocisteis a mi amada Abel, era una niña preciosa, hace ya veinte años que nos dejó, en una de las embestidas de los proscritos la raptaron y nunca mas hemos sabido de ella, por supuesto me vengaré algún día, quien cogió a mi pequeña las pagará.
Emma sostenía el vasito en las manos mientras dirigía una mirada a todos los que escuchábamos expectantes su historia.
Las historias fueron pasando una a una lentamente, mientras el fuego de la hoguera pasaba de centellear vivazmente al lento chisporroteo de las ascuas, cada historia una dolor, un sufrimiento, semejante al que yo había sentido al perder a mis padres, una locura para los vivos y una realidad para los muertos.
Cuando llego el turno de caroline se puso muy nervioso, no dejaba de atusarse el pelo, me miro y dijo:
- Yo como ya sabéis, no recuerdo nada, solo se que vivía en Kansas city con mi abuela en una caravana, mi madre era hippie e iba y venia de concierto en concierto, no recuerdo lo que paso ni como llegue aquí, pero puedo decir que soy feliz al lado de mis compañeras y de todos vosotros- alzó su mano como si fuera una miss y la arrastró por el aire haciendo un circulo ante nosotros. Todos la aplaudieron con fuerza , a lo que caroline contesto poniéndose en pie y danzando sobre si misma. Por un momento después de tantas penas logre dilucidar que se podía ser feliz sin recordar el pasado, la clave estaba en no pensarlo demasiado.
Después llego turno de Sam que cogiendo la mano de James dijo:
- Lo he contado muchas veces y en otra ocasión lo haría con desgana pero hoy tengo el placer de contárselo a mi nueva compañera, así que ahí va!.
Una noche conocí a un chico que era perfecto para mi, además de misterioso y sexy- todos empezaron a lanzar silbidos y Sam continuo- esa noche fui a unos recreativos que estaba cerca de mi casa y me lo encontré jugando en la maquina que yo quería usar, le mire varias veces enojada porque no dejaba de ganar y tampoco dejaba jugar a nadie, asique decidida le dije que si pensaba estar toda noche jugando allí y él me contestó que conmigo a su lado, jugaría hasta el amanecer si le dejaba, yo al principio no lo entendí asique salí allí maldiciéndole, pero unos metros mas adelante note que me seguía y me pregunto mi nombre, yo le mire y no pude negarme a sus ojos negros, y así empezó nuestra historia de amor,- miro a James y le dio un beso en los labios mientras los demás volvían con los silbidos y los aplausos- él me contó su secreto cuando ya llevábamos algún tiempo saliendo, y aunque al principio me choco bastante, quería estar con él al precio que fuera, no me importaba en absoluto convertirme en vampiro, si eso suponía pasar el resto de mi existencia con él y así fue como me convirtió no solo en vampiro sino en su compañera de sangre,- al decir esto, los silbidos volvieron con mas fuerza - decidimos- continuo Sam- escaparnos y hacer nuestras vidas ya que mi familia no me echaría de menos. Al principio nos costo bastante porque no teníamos donde ir ni que comer asique nos alimentamos por un tiempo de animales hasta que dimos con otro grupo de vampiros a las afueras de nueva Orleans, nosotros no sabíamos que eran proscritos, solo sabíamos que teníamos sangre fresca y que nuestra raza mata para alimentarse como todas las demás, pero una noche en que nos quedamos solos en la plataforma unos cazadores humanos nos cogieron, eran como unos diez o quince, ni con toda la fuerza del mundo pudimos deshacernos de ellos, nos llevaron hasta algún lugar no muy lejano de donde estábamos y nos ataron con grandes cadenas a unos palos enormes de madera, nos iban a matar por el rito apache, el rito apache para quien no lo sepa- -dijo mirándome furtivamente- es que te atan a un palo, te dejan allí hasta que salga el sol y te consumas hasta que solo seas cenizas. Una vez nos ataron empezaron a beber y a pegarnos con todo tipo de cosas, bates de béisbol, pistolas, palos, piedras, aunque gracias a todos los dioses del Olimpo no nos podían hacer daño, lo peor era que se quedarían allí hasta vernos desaparecer, y ni siquiera podría despedirme de mi amado james, de repente divisamos a mas de los nuestros, pero en este caso no eran proscritos, eran guerreros de la cruz de ópalo. Nuestros raptores quedaron reducidos en menos de lo que canta un gallo y nos liberaron. Siempre les estaré agradecida por salvar la vida de james y también la mía. Al escuchar un corazón siempre me acuerdo el ruido que hacían el de nuestros raptores, del miedo a no volver a james y la alegría que sentí cuando le volví a besar.
- Si, así es- aseguró james mientras volvía a besar a Sam fuertemente.
Estaba maravillada con la historia de Sam, una sonrisa simplona se dibujó en mi cara mientras los demás aplaudían y se echaban unos encima de otros emulando el rito apache, era mi turno y no sabia que contar, no recordaba nada, solo trocitos sueltos de mis padres y de la playa.
-Ada te toca a ti- dijo caroline entusiasmada mientras una cabellera roja perfectamente peinada se ponía tras ella.
- ahh Ada estás aquí!-dijo mirándome por encima de su hombro.
- hola tu eres…..?- conteste mirándola con dureza, aunque sabia perfectamente quien era, la había visto en la mansión la noche que me fui, era Sondra mcorny, según me habían contado las chicas. Note como se envaraba sutilmente y contesto:
- Sondra, nos vimos en black house, no te acuerdas?
- ahh si ahora que lo dices, ya me acuerdo – respondí maliciosamente.
-así…que te toca a ti?, me quedare para oír tu historia- concluyo fríamente dejando un rastro de veneno en sus palabras.
- no cuentes nada, mientras esté esta arpía aquí tú a callar- dijo la voz malhumorada.
- hola soy Ada – dije casi con un susurro- a mi… me pasa como a Caroline, no recuerdo nada de lo anterior a mi vida en la isla, pero estoy muy feliz de estar con mis compañeras y con todos vosotros- al terminar de decir esto todos rompieron a reír y yo hice lo mismo que había hecho caroline dibujar un circulo entorno a ellos. Sondra clavo sus negros ojos en mí y se puso a mi lado.
-Ada te crees muy lista, verdad?, ha llegado a mis oídos que has estado con Braiel Cold, pero yo que tu no me haría ilusiones, yo soy su destino, por eso vivo en black house, llevo la marca de cruz de ópalo y además estoy convencida que este año iré al baile de fin de Timoran junto a él.
Aquellas palabras se me clavaron el corazón junto con el veneno que desprendían.
Capitulo 10
Sentí un dolor agudo en el corazón y me encontré francamente indispuesta, no quería estar ni un segundo más, en aquella estúpida playa, me dirigí a Emma diciéndola que no me encontraba bien, una vez que desapareció de mi vista la araña venenosa que acabada de romperme el corazón. Emma sonrió débilmente y asintió con la cabeza.
Caminé torpemente hasta salir de la arena, y encontrar otra vez en tierra firme, donde empecé a dar zancadas grandes y llenas de resentimiento.
- No me digas que esa nos va a jorobar ver el sol?- preguntó la voz desconcertada.
- Si,- la conteste- tal y como lo oyes. Y seguí caminando sin hacer caso a todas las tonterías que tenía guardas para mí.
-oye, Ada- una voz llamó mi atención desde la playa, era Samuel que se apresuraba a seguir mi paso. -Ada,… que rápido caminas, ¿si quieres te llevo en mi moto a casa?- exhalo,
- te lo ha pedido Emma, verdad?- conteste abatida.
-sí- afirmó, pero de todas formas no me apetecía estar más rato allí, además me tocaba ahora contar a mí la historia y .. vamos que no tengo muchas ganas.- murmuro alegremente.
- bueno si es así, te hare el favor de no tener que pasar por eso y te dejaré que me lleves a casa,- contesté mientras ponía los ojos en blanco. La voz soltó una risita juguetona y se calló poniendo interés en mi acompañante.
Samuel me ofreció su casco negro y en un intento torpe de ponérmelo abrochado, casi me quito la nariz de cuajo, la risa de la voz con se escuchó con nitidez, mientras yo me ponía roja como un tomate.
Cuando ví la moto, me estremecí, era una harly davinson gigante, negra y plata, que decía a gritos soy una chica mala, Samuel me miró de reojo y levantando una ceja dijo:
- Te gusta?.
- Claro me gusta que me gusta- respondí,- pero es demasiado…-
- Qué?-inquirió
- Demasiado grande- contesté convencida, la voz por el contario estaba como loca por probar como se llevaba.
Cuando me monté me aferre al cuerpo de Samuel, fuertemente, mientras el viento me acariciaba los brazos y las piernas. Sentí una especie de libertad convertida en alegría que se extendía por todo mí ser. Llegamos a la casa blanca en menos de lo que me había imaginado, pegue un brinco y descendí de la moto con la mayor dignidad posible, aunque me temblaban las piernas por el esfuerzo de sujetarme lo máximo posible al chasis.
- Gracias por traerme Samuel- le dije cariñosamente-
- Oye ada, esto… quería pedirte disculpas- susurró
- Porqué?- dije confusa.
- Ya sabes, … el día que nos conocimos, estuve un poco borde contigo y veo que no lo merecías, lo siento de veras- concluyó
- Samuel no te preocupes, no te lo tomé en cuenta, ¿quieres quedarte un rato?- le dije señalando hacia la casa.
- Bueno, no estaré mucho quiero ver la salida del sol en la playa, ya sabes para nosotros es importante.- dijo bajándose de la moto y poniendo la pata de cabra.
- De acuerdo- le conteste.
Era increíble, Samuel había hecho que se me olvidara casi por completo el veneno de Sondra, aunque de vez en cuando lo recordaba y un dolor férreo me comprimía el pecho.
Samuel caminó despacio, quitándose una cazadora de cuero negra de motero que dejó al descubierto un torso delgado y fuerte, musculoso. No pude evitarlo, los ojos se me fueron directamente a los pectorales de acero mientras la voz dijo:
- Madre mía!!! Ada has visto eso?-
- Shhhh- la calle antes de ruborizarme más, estaba claro que nos tenía a las dos completamente entregadas, pero esperaba que no se fijara demasiado, cuando sin venir a cuento dijo.
- Ada te pasa algo?-
- Ehh no,- dije mientras pensaba, “solo me ha dado un derrame cerebral, pero estoy bien, gracias” agache la cabeza totalmente avergonzada y me senté en las escaleras de la entrada.
El se sentó a mi lado, totalmente repanchigado en una de las maderas que sujetaban el techo del porche. Es que era posible que no me hubiera fijado en sus ojos azules, ni en su cara perfecta, ni en su pelo rubio cayendo por encima de los ojos, era posible que hubiera estado tan ciega?.
- Y bueno como te encuentras en sugar?- preguntó sacando algún tema de conversación.
- Bien, estaría mejor en mi casa, pero esto tampoco está mal, me encuentro un poco rara.
- Me miró fríamente y después rompió en una carcajada, - solo un poco?- continuo riéndose.
- Sí, solo un poco- empecé también a reírme junto a él.
- Yo al principio lo lleve fatal, no entendía que hacia aquí y todo el rollo ese, ya sabes tienes que dejarlo todo, tus amigos, tu chica, ósea todo..- le mire y vi en sus ojos un rastro de melancolía- yo lo dejé todo por una tontería, pero prefiero no hablar de ello.
- Muy bien contesté-algo a aturdida- de que quieres hablar?- le pregunté
- Pues de ti por ejemplo- dijo mirándome a los ojos- quien eres? Que haces aquí? Porque eres la protegida de ese dios del los vampiros?- concluyó fríamente
- ehh no lo sé, que yo sepa no soy la protegida de nadie- le reproché.
- Que no? Estas ciega Ada- inquirió levantándose del escalón- Braiel Cold no ha estado en casa de un simple vampiro en toda su existencia, y llegas tú y se aparece por todos lados, incluso dicen que fue él quien te encontró y te trajo aquí, has estado en su habitación y todo- se miro la manos enojado- incluso dicen que va a desafiar a Marcus por ti, tú no eres un vampiro corriente Ada,- le miré taciturna, no sabía que pensar.
- Bueno no lo sé, llevo muy poco tiempo aquí, y además me acabo de enterar que el ya está como decirlo.. comprometido con Sondra- me mire las manos intentando tragarme la amargura.
- Con Sondra? Jajaja pero que dices, una cosa es lo que a ella le gustaría y otra muy distinta que estén comprometidos, a ver cómo te lo explico- miro el reloj y continuo- Sondra está destinada a ser un anciano cosa que es francamente difícil si ninguno de los de susodicho muere, cosa que a su vez es bastante difícil por el simple hecho de que somos inmortales, con lo cual ella es como nosotros, con la salvedad de que vive en Black house.
- Ahh- conseguí articular- entonces todo el rollo que me ha contado en la playa era mentira.
- No sé si será mentira o no, pero Sondra lleva en black house más de un siglo y no es la compañera de sangre de nadie que yo sepa.
- Y que es eso de la compañera de sangre?- pregunte con expectación.
- Pues no sé cómo explicarte, es bueno es- vi por el rabillo del ojo como empezaba a ponerse rojo y decidí cambiar de tema.
- Bueno no es necesario que me lo cuentes ahora además no falta mucho para que empiece el timoran y te lo vas a perder, además tiene que estar a punto de llegar mi pantera preferida- dijé sonriendo.
- Ya, sí, tu pantera, eso es a lo que me refiero, tu sabes perfectamente como todos nosotros que es Braiel, el jamás ha estado así con nadie, lo quieras o no tienes que ser especial. Pero hasta que sepamos porque, será mejor hacernos los tontos, jeje- sonrió amargamente mientras volvía a ponerse su chupa de motero.- ya nos veremos mañana, ok?
- Ok,- le contesté, me lancé a su lado y le di un beso en la mejilla- muchas gracias Samuel por todo.
- Llámame Samy, ya eres de la familia-respondió con guasa- hasta mañana Ada- se montó en su moto y desapareció de mi vista rápida y fríamente.